Caputo defendió la licitación de los tubos en Vaca Muerta y rechazó una pelea personal con Techint

El ministro de Economía dijo que el caso refleja “un cambio de modelo”, apuntó contra el esquema anterior y buscó bajarle el tono al cruce entre Milei y Paolo Rocca.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 3 horas

Luis Caputo salió este lunes a explicar la licitación de caños para Vaca Muerta que terminó con una empresa india quedándose con el contrato que perdió Techint y que derivó en un fuerte cruce entre Javier Milei y el CEO del grupo, Paolo Rocca. El ministro de Economía negó que se trate de una pelea personal y aseguró que lo que está en discusión es un giro profundo en la forma de hacer las cosas.

 

"No es una guerra con nadie en particular", afirmó Caputo, quien defendió el proceso de licitación como parte de “un cambio de modelo”. En diálogo con Radio Mitre, el funcionario remarcó que el caso Techint es apenas un ejemplo de una transformación más amplia que busca introducir el Gobierno en la relación entre el Estado y el sector privado.

 

"Esta semana se habló de la licitación que perdió Techint. Eso es un ejemplo del cambio de modelo, que va más allá al ejemplo de Techint", señaló. En ese sentido, recordó que el proyecto del gasoducto había sido impulsado durante la gestión de Alberto Fernández y cuestionó la forma en que se financió. Dijo que fue un plan que el gobierno anterior "salió a armar a las apuradas" y que "no lo tendría que haber pagado el sector público sino el privado".

 

Caputo fue más allá y marcó lo que consideró errores clave del esquema previo. "Primer error: se lo cargaron a la gente en vez del sector privado. Y esa licitación salió a 4 mil dólares la tonelada de tubos. En la útima licitación, en cambio, salió a 1.400 dólares. Fijate la diferencia de modelo. Y lo paga el sector privado", sostuvo. Así justificó que la firma india Welspun se quedara con el contrato por US$ 203 millones para construir 480 kilómetros de ducto.

 

También se refirió a las críticas por el hecho de que la licitación no haya sido ganada por una empresa local. "No lo ganó una empresa agrentina. Es una cuestión de incentivos. Nosotros trabajamos para los argentinos, y los argentinos quieren mejores productos a mejores precios", explicó el ministro, alineándose con el discurso oficial de priorizar costos y eficiencia por sobre el origen de las compañías.

Según Caputo, este nuevo esquema no está exento de tensiones y resistencias. Aseguró que el cambio "es un proceso de aprendizaje" y adelantó que "en dos meses habrá otra licitación de caños por cuatro o cinco veces el valor de la última". En ese contexto, deslizó que la competencia podría forzar una baja de precios por parte de las empresas locales: "Seguramente Rocca baje los precios".

 

Consultado por el apodo que Milei le dedicó a Paolo Rocca en redes sociales —"Don Chatarrín"—, Caputo buscó quitarle dramatismo al episodio y encuadrarlo dentro de una discusión más amplia sobre el rumbo económico.

 

"No es una guerra con nadie en particular, es una guerra al modelo anterior. Y está bien que se dé. Y eso genera resistencia. Porque fueron muchas décadas de hacer eso", cerró el ministro.

 

Más allá del cruce puntual, en el Gobierno leen este episodio como una señal hacia el mercado: las reglas cambiaron y la lógica de contrataciones apunta a precios más bajos y menor intervención estatal. La apuesta oficial es que la competencia, incluso con jugadores internacionales, termine beneficiando a la producción energética y, en última instancia, al bolsillo de los usuarios.

 

En ese escenario, la próxima licitación será una prueba clave. No solo por el volumen de la obra, sino porque permitirá medir hasta qué punto las empresas tradicionales del sector están dispuestas a adaptarse a un modelo que promete menos protección y más competencia abierta.

 

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