Crypto se entusiasma con Trump pero queda en vilo tras el retraso de una ley clave
La Comisión Bancaria del Senado decidió posponer la discusión del proyecto en medio de enfrentamientos sobre cláusulas que limitarían la capacidad de las plataformas para ofrecer rendimientos o recompensas por mantenimientos de stablecoins.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
En el corazón de Washington, la euforia que generó la llegada de Donald Trump a la presidencia y las expectativas de un entorno regulatorio favorable para las criptomonedas dio paso a nerviosismo y frustración cuando un proyecto de ley crucial quedó atrasado en el Senado de EE. UU. La medida, que debía marcar un paso importante en la regulación de activos digitales, se postergó tras intensos debates sobre cómo tratar legalmente a las stablecoins, monedas digitales vinculadas al dólar de EE. UU., un elemento central del sector cripto.
La Comisión Bancaria del Senado decidió posponer la discusión del proyecto en medio de enfrentamientos sobre cláusulas que limitarían la capacidad de las plataformas para ofrecer rendimientos o recompensas por mantenimientos de stablecoins. Ese aspecto fue uno de los motivos por los cuales Coinbase Global Inc. retiró públicamente su respaldo a la versión más reciente de la iniciativa, generando una señal de alarma para el mercado.
Las stablecoins son consideradas un pilar fundamental del ecosistema de criptoactivos porque facilitan transacciones rápidas y mantienen paridad con las monedas fiat, como el dólar. Bajo la propuesta original, se contemplaba prohibir el pago de rendimiento por stablecoins, aunque podría permitirse algún tipo de recompensa, según señalaron ejecutivos de la industria.
Esta delimitación técnica, que para algunos especialistas parece un detalle menor, se convirtió en un punto de disputa central, ya que podría afectar la forma en que las empresas cripto incentivan a sus usuarios a mantener activos digitales en lugar de convertirlos a efectivo tradicional.
Ejecutivos del sector, como Dea Markova, directora de políticas en Fireblocks, señalaron que el retraso “es preocupante” porque crea la probabilidad de que EE. UU. quede entre los pocos grandes mercados sin un marco claro de reglas de capital para activos digitales en 2026.
Muchos afectados por este giro fueron los criptoempresarios que durante los últimos meses celebraron el entorno político más amigable tras la elección de Trump, ya que impulsó iniciativas y propuestas destinadas a posicionar a Estados Unidos como un centro global para las criptomonedas. La cancelación temporal de la votación golpeó la moral de algunos inversionistas y generó incertidumbre sobre los próximos pasos regulatorios, al tiempo que puso en evidencia cuán delicado es el equilibrio entre innovación y supervisión en este sector emergente.
