Los bonos del Tesoro de EE. UU. alcanzaron el rendimiento más alto en dos décadas

Uno de los factores que presionó al mercado fue el incremento del precio del petróleo. El Brent volvió a acercarse a los USD 100 por barril, en un contexto de preocupación por las presiones inflacionarias.

Por redacción

Hace 1 hora

El mercado de bonos estadounidense volvió a quedar bajo presión y llevó al rendimiento del Treasury a 30 años a su nivel más alto en más de dos décadas. El jueves, la tasa llegó a 5,44%, un máximo que no se observaba desde 2004, en medio de una nueva ola de ventas de deuda de largo plazo.

 

El movimiento se produjo después de que el rendimiento subiera hasta cuatro puntos básicos durante la jornada. El avance se sumó a una tendencia que viene afectando a prácticamente toda la curva de bonos estadounidenses: los rendimientos de distintos vencimientos se ubican en niveles cercanos a los máximos registrados desde 2007.

 

Uno de los factores que presionó al mercado fue el incremento del precio del petróleo. El Brent volvió a acercarse a los USD 100 por barril, en un contexto de preocupación por las presiones inflacionarias. A esto se sumaron datos de actividad económica estadounidense más sólidos de lo esperado, que reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal podría mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo.

 

Inflación, deuda y crecimiento

El escenario combina varios factores que afectan particularmente a los bonos de vencimiento largo. El crecimiento económico estadounidense continúa mostrando fortaleza, mientras que los inversores también observan el impacto de los mayores precios de la energía sobre la inflación y el creciente volumen de endeudamiento del Gobierno.

 

Ed Al-Hussainy, portfolio manager de Columbia Threadneedle, describió la magnitud del movimiento: "La gente se está quedando sin superlativos para describir el rendimiento del bono a 30 años. Los inversores están diciendo: ‘Miren, si vamos a inmovilizar nuestro dinero durante 30 años, necesitamos una compensación mucho mayor’".

 

El incremento de los rendimientos implica, al mismo tiempo, una caída en los precios de los bonos existentes. Para los inversores que mantienen deuda de larga duración, esto puede traducirse en pérdidas de capital si necesitan vender sus posiciones antes del vencimiento.

 

La suba también tiene consecuencias fuera del mercado financiero. El Treasury a 10 años funciona como una referencia para distintos préstamos, mientras que los movimientos de los bonos de largo plazo repercuten sobre el costo de financiamiento de empresas y hogares. El aumento de las tasas puede encarecer el crédito y afectar la actividad económica si se mantiene durante un período prolongado.

 

El Gobierno estadounidense intentó contener parte de esta presión mediante un programa de recompra de bonos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, amplió el programa a mediados de agosto, pero hasta ahora la medida tuvo un impacto limitado sobre la tendencia de fondo.

 

Ed Yardeni, de Yardeni Research, resumió uno de los principales aspectos detrás del movimiento al señalar que "la economía estadounidense está en auge".

 

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