Suba de tasas de la FED: cómo afecta el rendimiento del SPY y qué se puede esperar de los CEDEARs

El encarecimiento del crédito en Estados Unidos eleva la tasa de descuento de las empresas y encarece el financiamiento, generando volatilidad en la renta variable internacional y en los activos locales que cotizan en la plaza argentina.

El reciente incremento en la tasa de interés dispuesto por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha generado un impacto directo en la dinámica del mercado financiero global. Para los inversores en Argentina que poseen posiciones en CEDEARs, entender este escenario resulta fundamental, dado que estos instrumentos representan la renta variable o equity de compañías que cotizan en Wall Street.

 

La teoría económica tradicional indica que cuando la Fed eleva el costo del dinero, se incrementa simultáneamente la tasa de descuento que se utiliza para calcular el valor presente de las utilidades futuras de las empresas. Este mecanismo presiona a la baja las valoraciones corporativas, afectando el desempeño de la economía real, las ganancias empresariales y provocando una posible caída en las cotizaciones de los certificados de depósito.

 

 

Al analizar la evidencia histórica de los ciclos alcistas de la Fed, los datos muestran que tras la primera suba de la tasa de interés, el mercado accionario tendió a experimentar una contracción promedio cercana al 6% en los tres meses posteriores. Antes de concretarse el primer ajuste monetario, el S&P 500 —índice que engloba a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos y que se opera localmente a través del CEDEAR del SPY— registraba una tendencia de suba previa.

 

Sin embargo, una vez oficializada la medida, la dinámica cambió hacia terreno negativo. Este comportamiento refleja el clásico principio financiero de "comprar rumor y vender la noticia", sumado a un incremento sustancial en el costo de financiamiento para las firmas que buscan capital para invertir en sus negocios.

 

En el marco internacional, el endurecimiento de la política monetaria no se limita únicamente a la Fed, ya que otros bancos centrales han adoptado posturas similares. Un ejemplo relevante es el Banco de Japón, que elevó su tasa de interés al nivel más alto registrado desde el año 2000, marcando un máximo en los últimos 26 años. A pesar de los promedios históricos observados en la renta variable, existe una importante dispersión de precios con máximos y mínimos distantes.

 

Esto implica que el comportamiento del S&P 500 durante los tres meses posteriores a una suba no es estrictamente lineal, pudiendo registrar tanto subas como bajas según la coyuntura de cada ciclo. Por lo tanto, los datos históricos deben tomarse como una referencia guía para entender el funcionamiento del mercado y no como un resultado garantizado.

 

Un factor crucial a monitorear en este contexto es el rendimiento de los bonos soberanos de Estados Unidos, particularmente la tasa de las Treasuries a 10 años, la cual representa la variable de referencia que realmente mueve y guía a los mercados financieros. Las decisiones de la Fed impactan de manera directa sobre la curva de los bonos soberanos. El análisis de los ciclos desde 1974 indica que, en el primer año transcurrido tras la primera suba de tasas de la Fed, el rendimiento de los bonos a 10 años se incrementó en promedio un 1%.

 

En el ciclo actual, el rendimiento de las Treasuries a 10 años se ubica en torno al 5%, habiendo trepado aproximadamente un punto porcentual desde el 4% registrado un año atrás. Si el mercado replicara el promedio histórico exacto, esta tasa soberana podría alcanzar un nivel del 6%, constituyendo un valor sumamente elevado para la renta fija. Además, se observa que en los periodos previos a la suba, el promedio histórico se mantenía estabilizado en cero, a diferencia del ciclo vigente donde la tasa ya mostraba una trayectoria ascendente.

 

Finalmente, el escenario actual presenta un elevado nivel de volatilidad y una marcada dispersión de precios que abarca tanto a la renta variable como a los bonos soberanos. Diversos indicadores señalan divergencias respecto a los libros de texto tradicionales: en forma simultánea se observan una tasa a 10 años alta, presiones sobre la inflación, precios elevados del petróleo, un valor sostenido en el oro y un S&P 500 que cotiza en niveles altos, aunque no en máximos absolutos. Dado que la teoría financiera prescribe que ante una suba de la tasa de interés tanto las acciones como los commodities deberían ajustar hacia abajo, esta convivencia de factores requiere una atención particular por parte de los inversores.

 

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