El mercado podría estar subestimando los riesgos de Irán, advierte Bank of America

Según Bank of America, el mercado parece concentrarse principalmente en el impacto inflacionario del petróleo, pero el riesgo más grave podría ser un freno sincronizado del crecimiento mundial.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

Los mercados financieros globales podrían estar subestimando los riesgos económicos derivados del conflicto con Irán, según un análisis de estrategas de Bank of America. Aunque la atención de los inversores se concentró en la inflación y en la política monetaria, el banco advirtió que un escenario más disruptivo para la economía mundial todavía no está plenamente incorporado en los precios de los activos.

 

El informe sostuvo que los mercados reaccionaron con relativa calma frente a un conflicto que podría alterar seriamente el suministro energético global. A pesar de la escalada geopolítica, las caídas bursátiles fueron limitadas y muchos inversores trataron el shock como un episodio temporal. Sin embargo, los analistas del banco alertaron que un conflicto prolongado podría desencadenar un impacto mucho más profundo sobre el crecimiento global.

 

El principal foco de preocupación está en el mercado energético. La guerra en Medio Oriente reactivó el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo mundial transportado por mar. Cualquier interrupción prolongada en ese corredor logístico puede disparar los precios del crudo y generar presiones inflacionarias a escala global.

 

De hecho, el conflicto ya provocó turbulencias en los mercados. El precio del petróleo superó los USD 100 por barril, mientras que los principales índices bursátiles registraron caídas ante el temor de un shock energético. En Estados Unidos, el S&P 500 retrocedió alrededor de 1,5%, reflejando la preocupación por un aumento de costos y una posible desaceleración económica.

 

Según Bank of America, el mercado parece concentrarse principalmente en el impacto inflacionario del petróleo, pero el riesgo más grave podría ser un freno sincronizado del crecimiento mundial. Una guerra prolongada podría afectar la producción energética del Golfo Pérsico, alterar el comercio global y generar presión sobre sectores sensibles al costo de la energía.

 

Además, el aumento de los precios del crudo complica el panorama para los bancos centrales. Si la inflación vuelve a acelerarse por la energía, instituciones como la Reserva Federal o el Banco Central Europeo podrían verse obligadas a retrasar recortes de tasas o incluso considerar nuevas subas, lo que endurecería las condiciones financieras globales.

 

Los estrategas también señalaron que Europa y Asia serían las regiones más vulnerables, ya que dependen en mayor medida del petróleo y del gas provenientes del Golfo. En ese escenario, un shock energético sostenido podría deteriorar el consumo, frenar la actividad industrial y amplificar los riesgos de recesión global.

 

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