El “miedo a la IA” golpea a IBM y pone en duda su negocio histórico

Las acciones de IBM cayeron alrededor de 13,2% en una sola sesión, su peor desplome diario en más de 25 años, y borraron decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 3 horas

Las acciones de IBM sufrieron una de sus peores jornadas en más de dos décadas después de que un anuncio de inteligencia artificial reavivara el temor del mercado a que la nueva tecnología destruya modelos de negocio tradicionales.

 

La caída marcó un punto de inflexión: la empresa que muchos veían como ganadora del auge de la IA pasó a ser percibida como una posible víctima.

 

El detonante fue Anthropic, que presentó su herramienta Claude Code capaz de modernizar sistemas escritos en COBOL, el lenguaje heredado que todavía sustenta gran parte de los mainframes de IBM. El mercado interpretó que esta automatización podría reducir la necesidad de consultoría y servicios de modernización, dos pilares históricos de ingresos para la compañía.

 

La reacción fue inmediata. Las acciones de IBM cayeron alrededor de 13,2% en una sola sesión, su peor desplome diario en más de 25 años, y borraron decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado.

 

El temor central fue que la IA comprima procesos que antes requerían años de trabajo humano, erosionando el poder de fijación de precios y la relevancia de proveedores tradicionales.

 

Durante décadas, IBM dominó el negocio de los sistemas críticos en banca, seguros y gobiernos gracias a sus mainframes y al mantenimiento de aplicaciones COBOL. Ese nicho se mantuvo rentable porque la modernización era compleja y dependía de equipos de consultores especializados. Sin embargo, Claude Code prometió automatizar gran parte de ese trabajo, reduciendo tiempos de años a períodos mucho más cortos.

 

El episodio reflejó un cambio más amplio en la narrativa de mercado. En 2025, IBM había sido considerada una de las grandes beneficiarias corporativas de la IA, con miles de millones de dólares en negocios vinculados a esta tecnología. Pero la irrupción de herramientas que atacan directamente su base instalada hizo que inversores reconsideraran si la empresa es realmente un ganador estructural del nuevo ciclo.

 

Algunos analistas pidieron cautela y señalaron que la IA puede ayudar a modernizar código, pero no reemplaza el hardware ni la infraestructura de misión crítica. Los mainframes de IBM todavía procesan cerca del 73% de las transacciones globales, lo que sugiere que la demanda subyacente permanece sólida.
Aun así, la velocidad de la disrupción tecnológica quedó expuesta y mostró cómo incluso gigantes consolidados pueden quedar en la línea de fuego.

 

El golpe a IBM también contagió al resto del software corporativo. Empresas tecnológicas vinculadas a ciberseguridad y plataformas empresariales cayeron en simultáneo, en medio del temor a que la IA permita a las organizaciones desarrollar soluciones propias y depender menos de proveedores externos.

 

 

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