Qué hay detrás de la falta de inversión en Argentina a pesar del Gobierno "market friendly"

Mientras el PBI acumula una expansión desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, la formación de capital siguió una trayectoria opuesta y se ubicó 13,2% por debajo de su nivel de 2023.

Por redacción

Hace 1 hora

La inversión se convirtió en uno de los principales puntos débiles de la recuperación económica argentina. Mientras el PBI acumula una expansión desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, la formación de capital siguió una trayectoria opuesta y se ubicó 13,2% por debajo de su nivel de 2023, según datos de Invecq.

 

El contraste es particularmente llamativo porque el PBI creció 2,3% desde diciembre de 2023 hasta el segundo trimestre de 2026, mientras que las exportaciones avanzaron 45%. La inversión, en cambio, encadenó cuatro trimestres consecutivos de caída hasta el primer trimestre de 2026, pese a que la economía acumulaba siete períodos de crecimiento. Facimex Valores calificó la dinámica como “muy atípica”, dado que habitualmente la inversión acompaña la evolución del ciclo económico.

 

Claudio Caprarulo, director de Analytica, agregó otro dato relevante: durante el segundo trimestre de 2026, la inversión representó apenas 16,5% del PBI. En los últimos 20 años, solamente había alcanzado niveles inferiores durante los segundos trimestres de 2009, 2019, 2020 y 2024, todos períodos atravesados por fuertes recesiones.

 

Menos obra pública y capacidad instalada

Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, explicó que el cambio de modelo económico modificó algunos de los incentivos que habían impulsado la construcción y la compra de maquinaria durante los años anteriores. Según su análisis, el cepo cambiario había generado mecanismos que favorecían determinadas inversiones inmobiliarias y productivas.

 

Con la eliminación de esos incentivos y el fuerte recorte de la obra pública, la construcción perdió dos fuentes importantes de demanda. Menescaldi también señaló que muchas empresas cuentan actualmente con capacidad productiva sin utilizar, por lo que no encuentran razones suficientes para ampliar sus plantas o incorporar nuevos equipos.

 

“Tu capacidad instalada está de sobra”, resumió el economista. A esto se agrega una demanda interna que todavía no alcanza para justificar nuevas inversiones en numerosos sectores.

 

Incertidumbre y pocos sectores dinámicos

La incertidumbre también aparece como otro factor relevante. Menescaldi sostuvo que algunas empresas prefieren esperar antes de comprometer capital debido a las dudas sobre la evolución del modelo económico y el escenario electoral.

 

“Hoy no vas a invertir en un proyecto porque no sabés cómo va a ser el repago”, explicó.

 

Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, apuntó además a la pérdida de rentabilidad en distintos sectores, afectada por una mayor competencia importada y una demanda interna todavía insuficiente. Los sectores que crecen son “relativamente pocos” y las inversiones asociadas al RIGI avanzan, pero “a un ritmo más lento que el anunciado inicialmente”.

 

En paralelo, la inversión privada todavía no compensó la caída del gasto de capital del Estado. Existen excepciones, como Vaca Muerta, algunas rutas y concesiones por peaje, pero los economistas consultados consideran que esos proyectos todavía no alcanzan para reemplazar el volumen de infraestructura que dejó de financiarse mediante obra pública.

 

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