La Ciudad crea empleo, pero la mitad de los nuevos puestos son informales o de baja calidad

Según el informe del segundo trimestre de 2026, la actividad y el empleo aumentaron en la Ciudad de Buenos Aires, impulsados por las mujeres. Sin embargo, la subocupación y la presión sobre el mercado de trabajo también crecieron, y más de uno de cada cuatro asalariados sigue sin descuentos jubilatorios. 

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA) presentó los resultados del segundo trimestre de 2026 de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI), un relevamiento continuo que mide la situación del mercado laboral porteño. El informe 2058 revela una fotografía compleja: la población económicamente activa (PEA) y la ocupada crecieron, pero también lo hizo la presión sobre el mercado de trabajo y persisten altos niveles de informalidad.

 

La tasa específica de actividad para la población de 10 años y más se ubicó en 64,5%, superando el 63,4% del año anterior. La tasa de empleo alcanzó el 59,8%, con un incremento interanual de 1,3 puntos porcentuales. Ambos aumentos se explican principalmente por la mayor participación laboral femenina: la tasa de actividad de las mujeres pasó de 58,8% a 60,1% (1,3 pp.), mientras que la de los varones se mantuvo prácticamente estable. La población total de 10 años y más en la Ciudad es de 2.696.000 personas, de las cuales 1.737.500 conforman la PEA y 958.000 son inactivas (tasa de inactividad del 35,5%).

 

La tasa de desocupación se mantuvo en 7,2%, sin cambios significativos respecto al año anterior. La población desocupada asciende a 125.000 personas. El dato más llamativo es la brecha de género: el 60,7% de las personas desocupadas son mujeres, frente al 39,3% de varones. Esta feminización de la desocupación se repite en la subocupación horaria, donde las mujeres representan el 61,9% del total.

 

Subocupación y presión laboral en aumento

 

La tasa de subocupación horaria —personas que trabajan menos de 35 horas semanales, desean trabajar más y están disponibles— se ubicó en 10,2%. Prácticamente la mitad de esta población (51,0%) es demandante, es decir, busca activamente más horas. La presión sobre el mercado de trabajo, que mide a quienes buscan empleo, más horas o una ocupación adicional, alcanzó el 14,8% de la PEA. Este indicador creció 1,8 puntos porcentuales en el último año, explicado íntegramente por la mayor demanda de empleo de la población ya ocupada, ya que la desocupación no registró variaciones significativas.

 

El 74,3% de la población ocupada (1.613.000 personas) trabaja en condición asalariada, 1,7 pp. más que el año anterior. De ellos, el 73,5% cuenta con cobertura jubilatoria, casi 2 pp. por encima de 2025. Sin embargo, el 26,5% restante no tiene descuentos jubilatorios: un 10,2% aporta por sí mismo y un 16,3% no tiene ningún tipo de registro. La rama más afectada es el servicio doméstico, con una tasa de no registro del 55,5%, muy superior al promedio general. Le siguen construcción (41,3%) y comercio, hoteles y restaurantes (28,2%).

Cuentapropismo: la segunda categoría ocupacional

 

El 21,2% de los ocupados trabaja por cuenta propia, la mayoría varones (57,0%). De este universo, el 65,6% está registrado para ejercer su actividad (monotributista o autónomo) y paga con regularidad, mientras que el 34,4% restante queda fuera de las regulaciones. Más de la mitad de los cuentapropistas trabaja menos de 35 horas semanales (51,5%), y el 75,3% lo hace de manera individual, sin empleados.

 

El 43,0% de los ocupados trabaja entre 35 y 45 horas semanales, mientras que el 26,3% supera las 45 horas y el 30,7% trabaja menos de 35 horas. Dentro de este último grupo, el 8,5% se desempeña en jornadas de menos de 16 horas, las denominadas “changas” o trabajo a tiempo parcial marginal. Además, el 13,3% de la población ocupada tiene más de una ocupación; para este grupo, el promedio de horas trabajadas semanalmente en todas sus actividades es de 47 horas, con 13 horas destinadas a la ocupación secundaria.

 

La Zona Norte de la Ciudad presenta las tasas más favorables: actividad de 68,1% y empleo de 64,2%. Le sigue la Zona Centro (65,1% de actividad y 60,5% de empleo) y, por último, la Zona Sur, con las tasas más bajas (60,3% de actividad y 54,8% de empleo). En cuanto a las ramas de actividad, el 88,0% de los ocupados se concentra en Servicios y Comercio, mientras que Industria y Construcción representan el 11,3%. El servicio doméstico tiene un peso del 4,2% en el total de ocupados.

 

Entre los asalariados, el 61,4% se concentra entre los 25 y 49 años, y el 43,0% tiene al menos nivel educativo superior completo. Más de la mitad (52,0%) trabaja en jornadas de 35 a 45 horas semanales. En cuanto al tamaño del establecimiento, el 52,1% trabaja en empresas de más de 40 personas, el 28,9% en las de 6 a 40 personas y el 19,0% en las de hasta 5 personas. La calificación de los puestos es baja para el 53,9% de los asalariados.

 

La población cuentapropista tiene un perfil etario más envejecido: el 28,6% tiene entre 50 y 64 años y el 15,4% tiene 65 años o más, más del doble que en la población ocupada total (7,5%). El 42,9% cuenta con nivel educativo superior completo. Sin embargo, el 58,0% trabaja en puestos de baja calificación, una concentración mayor que la de los asalariados.

 

El mercado laboral de la Ciudad de Buenos Aires muestra señales de crecimiento en actividad y empleo, con una desocupación estable en 7,2%. No obstante, la persistente informalidad —que afecta a más de uno de cada cuatro asalariados—, la elevada subocupación femenina y el aumento de la presión sobre el mercado de trabajo plantean desafíos estructurales. La brecha territorial entre el Norte y el Sur de la Ciudad, y la alta precariedad en el servicio doméstico, son algunos de los puntos críticos que el informe deja al descubierto.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?