Profertil prepara una inversión de US$2.000 millones para ampliar su planta en Bahía Blanca
La compañía prevé presentar antes de fin de año el proyecto al RIGI y apunta a poner en marcha hacia 2030 un nuevo tren productivo. La ampliación permitirá más que duplicar la capacidad de producción de fertilizantes nitrogenados y demandará unos 3.000 trabajadores durante la construcción.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Profertil prepara uno de los proyectos industriales de mayor magnitud vinculados al complejo petroquímico y agroindustrial argentino. La compañía tiene previsto presentar antes de fin de año ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) su proyecto para ampliar la planta de fertilizantes que posee en Bahía Blanca, con una inversión estimada en US$2.000 millones y un plazo de construcción de aproximadamente cuatro años.
Si se cumplen los tiempos previstos, la nueva instalación comenzaría a operar hacia fines de 2030 y permitirá dar un fuerte salto en la capacidad productiva de la compañía. El proyecto contempla incorporar un nuevo tren de producción que elevará la elaboración de fertilizantes nitrogenados de las actuales 1,32 millones de toneladas anuales a 2,83 millones, lo que implica sumar más de 1,5 millones de toneladas de capacidad.
La magnitud de la inversión coloca a la iniciativa entre los grandes proyectos industriales que buscan aprovechar las nuevas condiciones de inversión y producción que ofrece la Argentina. La presentación al RIGI será un paso clave para avanzar con una obra que, además de ampliar la capacidad de Profertil, tendrá impacto sobre distintos eslabones de la cadena energética, industrial y agropecuaria.
La compañía ya comenzó a preparar el terreno para el proyecto. Hasta el momento destinó más de US$35 millones a tareas de ingeniería, reacondicionamiento del muelle e instalaciones vinculadas con la futura ampliación. Al mismo tiempo, conformó un equipo de alrededor de 50 profesionales que trabaja específicamente en el desarrollo de la iniciativa.
Durante la etapa de construcción, el proyecto demandaría además unos 3.000 trabajadores, una cifra significativa frente a la estructura actual de Profertil, que cuenta con más de 1.000 empleados. La obra generaría así una demanda importante de mano de obra y de servicios asociados a la construcción, la ingeniería y la actividad industrial.
Pero detrás de la ampliación hay un componente estratégico que va mucho más allá de aumentar la producción de una planta. El proyecto está directamente vinculado con la disponibilidad de gas natural, una materia prima fundamental para la elaboración de urea y amoníaco, dos productos centrales dentro de la industria de fertilizantes.
Actualmente, Profertil consume alrededor de 2,5 millones de metros cúbicos diarios de gas. Con la ampliación, esa demanda estará directamente relacionada con el crecimiento de la capacidad productiva de la planta. De esta manera, el proyecto plantea una conexión cada vez más estrecha entre la producción energética, la industria petroquímica y las necesidades del sector agropecuario.
El desarrollo también se produce en paralelo con otra iniciativa de gran escala. Pampa Energía proyecta una planta con capacidad para producir alrededor de 2,1 millones de toneladas anuales de fertilizantes. Si ambos proyectos avanzan de acuerdo con los planes previstos, la capacidad argentina de producción podría acercarse a las 5 millones de toneladas anuales a partir de 2030.
El dato es relevante porque los fertilizantes ocupan un lugar central dentro de la estructura de costos del sector agrícola. Una mayor producción local permitiría cubrir una proporción más importante de la demanda interna y reducir la necesidad de recurrir a productos importados.
A su vez, si la producción nacional supera las necesidades del mercado doméstico, podrían aparecer excedentes con potencial exportador. En ese escenario, la Argentina no solo podría avanzar hacia una mayor sustitución de importaciones, sino también desarrollar una nueva fuente de exportaciones industriales vinculadas con el complejo energético y agropecuario.
La lógica del proyecto apunta justamente a aprovechar las ventajas que surgen cuando distintas cadenas productivas comienzan a integrarse. El gas de Vaca Muerta puede convertirse en materia prima para una industria que, a su vez, abastece de fertilizantes al campo argentino. El agro, por su parte, es uno de los principales sectores generadores de exportaciones del país.
Si el cronograma se mantiene, hacia fines de 2030 Profertil contará con una capacidad productiva de 2,83 millones de toneladas anuales de fertilizantes nitrogenados. Sumada a los proyectos que prepara el resto de la industria, la ampliación podría modificar de manera significativa el mapa de producción de fertilizantes de la Argentina y reforzar el vínculo entre el gas de Vaca Muerta y una de las actividades económicas más importantes del país: el campo.
