La economía de Milei divide a los inversores: los logros macro y las dudas por el empleo
De cara a octubre de 2027, el desafío será convertir los avances macroeconómicos en una recuperación más extendida, capaz de mejorar el empleo, los ingresos y el consumo.
Por redacción
A doce meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2027, la economía argentina presenta un balance mixto que mantiene cautelosos a los inversores. El Gobierno de Javier Milei consiguió avances en la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas, pero la desaceleración de la actividad y las dificultades del mercado laboral plantean interrogantes sobre la posibilidad de una reelección.
“El balance general es de wait and see”, resumió el equipo de research del Banco Galicia tras reunirse con fondos de inversión en Nueva York. La consultora MAP también advirtió sobre la posibilidad de una “economía del ni”: un escenario que no garantiza la continuidad del oficialismo, pero tampoco implica necesariamente una derrota electoral.
La estabilización macroeconómica es uno de los principales activos del Gobierno. Milei asumió en diciembre de 2023 con una inflación interanual del 211%, mientras que actualmente se ubica en torno al 33%. El mercado proyecta que el indicador cerrará 2027 en el 21,2%.
En materia fiscal, la administración eliminó el déficit heredado, equivalente a unos cinco puntos del PBI, y convirtió el superávit en el ancla central de su programa económico. El ajuste del gasto público fue determinante para alcanzar ese resultado, aunque también implicó una fuerte reducción de partidas vinculadas con la obra pública.
El frente externo exhibe otros avances. Las exportaciones superaron los USD 10.000 millones mensuales y las reservas internacionales del Banco Central pasaron de USD 21.200 millones en diciembre de 2023 a más de USD 50.000 millones. Además, el acuerdo con el FMI por USD 20.000 millones, firmado en abril de 2025, contribuyó a cubrir compromisos financieros.
Sin embargo, la recuperación económica es desigual. Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, la actividad creció 2,4%, impulsada principalmente por la expansión del 15,9% de energía y minería. En contraste, la industria permaneció un 7,4% por debajo de su nivel inicial y la construcción retrocedió un 24,4%.
La debilidad de estos sectores, intensivos en mano de obra, explica parte de las preocupaciones de los inversores. Según datos oficiales, el empleo asalariado privado perdió alrededor de 300.000 puestos desde el cambio de Gobierno.
El salario registrado, por su parte, se ubicó un 7% por encima de la inflación acumulada desde diciembre de 2023. No obstante, los ingresos reales todavía permanecen por debajo de los niveles de comienzos de ese año, lo que limita la recuperación del poder adquisitivo.
Los analistas del Galicia advirtieron que “la falta de dinamismo de sectores intensivos en mano de obra genera preocupación por su potencial impacto en la contienda electoral”. Según el informe, algunos inversores consideran que el crecimiento continuará siendo heterogéneo y que la reelección de Milei no está asegurada.
El programa financiero de 2027 también estará bajo la lupa. El Gobierno deberá refinanciar vencimientos en un contexto internacional menos favorable, con tasas de interés elevadas y dudas sobre el acceso al crédito externo. Facimex Valores estima necesidades financieras por USD 27.102 millones y fuentes por USD 27.327 millones, aunque alcanzar esos recursos dependerá de la capacidad de colocar deuda en el mercado local y de otras alternativas de financiamiento.
Desde el equipo económico, en cambio, consideran que el mercado exagera los riesgos políticos. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo: “Para nosotros, más temprano que tarde el mercado va a descontar que Javier gana caminando el año que viene. Y eso se va a reflejar en los precios de los bonos”.
De cara a octubre de 2027, el desafío será convertir los avances macroeconómicos en una recuperación más extendida, capaz de mejorar el empleo, los ingresos y el consumo. Esa evolución será clave tanto para las perspectivas electorales del oficialismo como para la percepción de riesgo de los inversores.
