La deuda bruta del Estado nacional cerró 2025 en USD 455.067 millones

El saldo total de la deuda pública bajó USD 11.854 millones en el año, pese a un incremento mensual en diciembre impulsado por ajustes financieros y devaluación.

Al concluir el año 2025, la deuda pública bruta de la administración central argentina alcanzó USD 455.067 millones, según el informe más reciente de la Secretaría de Finanzas. Durante diciembre, la deuda creció en USD 9.082 millones, impulsada principalmente por ajustes en la valuación y operaciones financieras del Tesoro. No obstante, en el balance anual, el stock total disminuyó en USD 11.854 millones en comparación con fines de 2024, debido a que las amortizaciones y cancelaciones superaron el financiamiento neto, compensado parcialmente por el efecto del tipo de cambio sobre pasivos en moneda extranjera.

 

Desde noviembre de 2023, fecha previa a la gestión de Javier Milei, la deuda bruta acumuló un incremento nominal del 6,9%, equivalente a USD 29.511 millones. Este aumento refleja el impacto de vencimientos heredados, la normalización de pagos y la estrategia de financiamiento adoptada por el nuevo gobierno.

 

Del total de la deuda en situación de pago normal, que asciende a USD 452.542 millones, el 58% está denominado en moneda extranjera y el 42% restante en moneda local. El Ejecutivo busca modificar esta composición para disminuir la exposición a pasivos indexados y a la deuda en pesos de corto plazo.

 

En cuanto a la estructura de la deuda en pago normal, el 76,6% corresponde a títulos y letras emitidos por el Tesoro, el 22% a obligaciones con acreedores externos oficiales, y los adelantos transitorios del Banco Central representan un mínimo del 0,6%, consolidando la eliminación del financiamiento monetario directo al Tesoro. Durante diciembre, se efectuaron pagos por USD 15.555 millones, principalmente en moneda local (98%), destinados mayormente a cancelar capital y mejorar el perfil de vencimiento de la deuda pública.

 

El monto total reportado corresponde exclusivamente a la deuda bruta de la administración central y no incluye pasivos del Banco Central, como la deuda cuasifiscal ni los instrumentos de esterilización, que se contabilizan por separado. En el informe, el Banco Central figura únicamente como acreedor mediante adelantos transitorios.

 

El cierre de 2025 muestra un panorama mixto: aunque la deuda pública es menor que la de fines de 2024, es más alta que la existente al comienzo de la actual gestión, reflejando una suba acumulada del 6,9% desde noviembre de 2023. El Ejecutivo reafirma su compromiso con la sostenibilidad fiscal, buscando reducir la dependencia de deuda en moneda extranjera y mejorar el perfil de vencimientos para evitar presiones financieras en el corto plazo. Las próximas medidas apuntan a fortalecer la confianza de los mercados.

 

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