El consumo sigue sin reaccionar: cayó otra vez en abril pese a la baja de la inflación

Aunque los precios desaceleraron después de varios meses, las ventas en supermercados, almacenes y autoservicios volvieron a retroceder. El ajuste en servicios y la pérdida de poder adquisitivo siguen golpeando fuerte al bolsillo.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

La desaceleración de la inflación que se vio en abril, cuando el índice de precios marcó un 2,6% tras el 3,4% de marzo y cortó una racha de diez meses consecutivos de aceleración, todavía no logra reflejarse en el consumo cotidiano. Lejos de mostrar señales de recuperación, las ventas de productos básicos volvieron a desplomarse tanto frente al mismo mes del año pasado como en comparación con marzo.

 

Según un informe de la consultora Scentia, durante abril el consumo masivo —que incluye alimentos, bebidas, artículos de higiene, cosmética y limpieza— registró una caída del 3,8% interanual y del 4,7% respecto del mes previo. De esta manera, el acumulado del primer cuatrimestre del año ya muestra una retracción del 3,3%.

 

Las grandes cadenas de supermercados volvieron a aparecer entre los sectores más golpeados. Las ventas en ese canal bajaron 4,5% tanto en la medición interanual como en la mensual. Pero el deterioro fue generalizado y alcanzó prácticamente a todos los formatos comerciales.

 

En comparación con abril del año pasado, solamente dos canales lograron mostrar números positivos. Por un lado, el comercio electrónico, que creció un fuerte 40,4% y continúa siendo el único segmento con expansión sostenida en medio de un mercado deprimido. Por otro, las farmacias, aunque apenas consiguieron un avance marginal del 0,1%.

Del lado opuesto quedaron los autoservicios independientes, los kioscos y almacenes, y los mayoristas, que sufrieron bajas de ventas del 3%, 4,8% y 4,5%, respectivamente.

 

Cuando se analiza la comparación contra marzo, el panorama tampoco mejora. Todos los canales terminaron en rojo, incluso el e-commerce, que cayó 0,1%, aunque desde la consultora aclararon que la diferencia responde en parte a que marzo tuvo un día más de actividad comercial.

 

En ese relevamiento mensual, las farmacias encabezaron las mayores pérdidas con una caída del 9,4%. Detrás quedaron los kioscos y almacenes, con un retroceso del 6,6%; los grandes supermercados, con una baja del 4,5%; los mayoristas, con 4,3%; y los autoservicios independientes, con 2,2%.

 

Desde Scentia señalaron además que el precio promedio ponderado de los productos de consumo masivo continúa mostrando una tendencia descendente. En ese sentido, consideraron que si la desaceleración inflacionaria se consolida en los próximos meses, podría comenzar a verse un impacto positivo sobre las ventas. Por ahora, sin embargo, el alivio en los precios todavía no alcanza para cambiar el humor del consumo.

Qué rubros resistieron mejor y cuáles fueron los más castigados

 

Entre las distintas categorías de productos, las bebidas fueron las únicas que lograron escaparle a la caída. Las bebidas con alcohol crecieron 6,7% interanual, mientras que las sin alcohol avanzaron 4%.

 

El resto de los rubros terminó con números negativos. Los productos impulsivos —como golosinas y snacks— lideraron las bajas con un derrumbe del 12% frente al año pasado. También mostraron retrocesos importantes los perecederos, con una caída del 7,8%; desayuno y merienda, con 7,6%; limpieza del hogar y la ropa, con 5,9%; alimentos, con 3,6%; e higiene y cosmética, con 0,3%.

 

De todos modos, el comportamiento fue distinto según el canal de venta. Mientras en las grandes cadenas prácticamente todos los segmentos mostraron cifras negativas, en el comercio electrónico el desempeño fue positivo en todas las categorías.

 

El deterioro del consumo masivo se convirtió en una de las principales preocupaciones del sector supermercadista, que todavía no observa señales claras de recuperación. El fuerte aumento de tarifas y servicios durante los últimos años, sumado a salarios que en muchos casos no logran seguirle el ritmo a la inflación, redujo de manera significativa el dinero disponible para gastos cotidianos.

 

Incluso en alimentos y productos esenciales, cada vez más consumidores priorizan compras básicas y dejan afuera consumos secundarios. La sensación en el sector es que el cambio de hábitos llegó para quedarse al menos por un tiempo.

 

Un informe reciente de la consultora Equilibra reforzó ese diagnóstico. Según el estudio, en marzo volvió a caer el ingreso disponible real de unas 14,5 millones de personas luego de afrontar gastos fijos como tarifas, alquileres y servicios. La baja fue del 0,4% mensual y el nivel quedó además 12% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

 

El trabajo también advirtió que los gastos fijos siguen aumentando por encima de la inflación general, una dinámica que termina achicando todavía más el margen para el consumo diario y profundizando el freno en supermercados, almacenes y comercios de cercanía

 

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