Aumentan los impuestos a los combustibles en agosto: cuánto podrían subir la nafta y el gasoil
El Gobierno oficializó una nueva actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. El impacto directo sobre los surtidores sería acotado, aunque el precio final también dependerá del valor del petróleo, el dólar y los biocombustibles.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Gobierno nacional dispuso un nuevo aumento de los impuestos que gravan a los combustibles líquidos desde agosto. La medida fue oficializada a través del decreto 693/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, y tendrá un impacto estimado cercano al 0,5% sobre el precio de venta de las naftas y el gasoil.
La actualización corresponde al Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). En conjunto, ambos tributos sumarán alrededor de $11 por litro, aunque la incidencia final variará según la calidad del combustible, la petrolera y la ubicación de cada estación de servicio.
De todos modos, el precio que pagan los consumidores no depende únicamente de estos impuestos. También influyen otros factores, como la evolución del valor internacional del petróleo Brent, el tipo de cambio y el precio de los biocombustibles, cuya actualización todavía podría oficializarse en los próximos días.
Cuánto aumentan los impuestos
Para las naftas, el incremento será de $10,572 por litro en concepto de ICL y de $0,648 por litro por el IDC.
En el caso del gasoil, la actualización será de $9,511 por litro por el ICL y de $1,084 por el IDC. A eso se suma un tratamiento diferencial de $5,150 por litro para la Patagonia, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
Como viene ocurriendo desde hace más de un año, el Gobierno volvió a aplicar una actualización parcial de estos tributos. El objetivo es evitar que el traslado a los surtidores sea mayor y, al mismo tiempo, continuar recuperando los incrementos que quedaron pendientes durante los últimos años.
A diferencia de otros tributos, el ICL y el IDC no se calculan como un porcentaje del precio del combustible. Se trata de montos fijos por litro que deben actualizarse periódicamente de acuerdo con la inflación.
Sin embargo, ese mecanismo quedó suspendido durante la gestión de Alberto Fernández, cuando se frenaron las actualizaciones para reducir la presión sobre los precios de los combustibles y contener la inflación.
Desde que asumió Javier Milei, el Ejecutivo comenzó un proceso para recuperar los ajustes que habían quedado pendientes tras más de dos años de congelamiento.
En una primera etapa aplicó fuertes incrementos, aunque desde mediados de 2024 optó por un esquema más gradual para evitar un impacto significativo sobre la inflación. Incluso, en abril y junio de este año decidió postergar las actualizaciones por el fuerte aumento que había registrado el precio internacional del petróleo.
Con la desaceleración de la inflación y la reducción del atraso acumulado, el Gobierno busca completar en los próximos meses el proceso de normalización de estos impuestos, especialmente en el caso del gasoil.
La actualización también responde a una necesidad fiscal. Los impuestos sobre los combustibles representan una fuente importante de ingresos para el Estado en un contexto en el que otros recursos tributarios muestran una menor recaudación en términos reales.
Si bien todavía quedan ajustes pendientes por aplicar, el impacto adicional sobre los surtidores sería cada vez menor, ya que buena parte del atraso acumulado ya fue corregido durante los últimos meses.
