Dólar: la City apuesta a un cierre de año en torno a los $1.600, pero mira con cautela 2027

Bancos, consultoras y el propio Banco Central coinciden en que el tipo de cambio oficial subirá a un ritmo moderado en el último trimestre, por debajo de la inflación. El debate que se abre es qué pasará después: las elecciones y la apreciación real del peso empiezan a tensar las expectativas.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

A menos de tres meses para el cierre de 2026, el mercado parece haber encontrado un consenso poco habitual en Argentina: el dólar oficial no dará sobresaltos en el tramo final del año. Bancos internacionales, consultoras locales y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central convergen en una cifra que ronda los $1.600 a $1.670 para diciembre, una suba interanual que quedaría cómodamente por debajo de la inflación proyectada para el mismo período.

 

La mediana del REM de septiembre, el último dato disponible, ubicó al dólar mayorista en $1.614 para el promedio de diciembre. El Top 10 de analistas con mejor desempeño histórico fue incluso más conservador: $1.602. Se trata de una corrección a la baja respecto de relevamientos anteriores, lo que refleja una confianza creciente en la continuidad del esquema cambiario.

 

Entre las entidades financieras internacionales, las proyecciones muestran una dispersión acotada. BBVA Research estima un cierre en torno a los $1.615, aunque en relevamientos más recientes ajustó su previsión a $1.630. Morgan Stanley, en tanto, proyecta $1.671 para fin de año, con una inflación esperada del 29%. Bank of America calcula $1.600, una cifra que lo posiciona entre los más optimistas respecto de la estabilidad nominal.

 

Las consultoras locales que mejor predijeron el dólar en 2025 ofrecen un rango algo más amplio. MAPFRE Economics apunta a $1.658, mientras que Invecq Consulting eleva la apuesta a $1.720. El promedio de FocusEconomics, que releva a 46 economistas, se ubica en $1.642.

 

El punto en común de todas las proyecciones es que el dólar subiría muy por debajo de la inflación. Mientras el consenso espera un avance de precios cercano al 29% al 32% para 2026, el tipo de cambio aumentaría entre un 11,5% y un 16%. Esto implica una profundización de la apreciación real del peso, un fenómeno que ya genera debate entre los economistas.

 

¿Por qué el dólar se mantiene quieto?

 

El respaldo del escenario de estabilidad cambiaria proviene, según los analistas, de varios frentes. BBVA Research destaca que las exportaciones argentinas alcanzarían un récord de US$102.000 millones en 2026, impulsadas por hidrocarburos, minería y el sector agropecuario. El superávit comercial superaría los US$24.000 millones, y el Banco Central habría comprado más de US$14.500 millones en el mercado cambiario durante el año.

 

Morgan Stanley coincide en el diagnóstico y proyecta reservas internacionales por US$49.000 millones para fines de 2026, con una acumulación de US$14.200 millones desde el inicio del esquema. A esto se suma el ingreso de divisas por emisiones de deuda corporativa y provincial, que habrían acumulado liquidaciones por US$18.000 millones en los últimos 12 meses.

 

El diseño del nuevo régimen cambiario, con bandas indexadas a la inflación, también contribuye a la calma. JPMorgan subraya que la banda superior de intervención se ubica apenas un 8% por encima del tipo de cambio mayorista, lo que reduce el riesgo de una corrección brusca y limita el atractivo de las apuestas contra el peso.

 

Sin embargo, el mismo consenso que ve un cierre de 2026 sin sobresaltos empieza a mostrar señales de inquietud cuando la mirada se corre hacia adelante. El REM de septiembre mostró una fuerte elevación de las proyecciones para los próximos 12 meses: los analistas esperan un dólar en $1.945 para septiembre de 2027, lo que implicaría una suba esperada del 28,5%, por encima de la inflación prevista para ese período.

 

El dato no es menor porque el período proyectado incluye la previa de las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Los analistas con mejor desempeño histórico (el Top 10 del REM) ubicaron la proyección para fines de 2027 en $2.009, muy por encima del sendero oficial.

 

Bank of America mantiene una visión neutral sobre Argentina, pero advierte que "el progreso de las reformas estructurales respalda al peso argentino, pero la valuación no resulta atractiva en medio de la apreciación real". La entidad proyecta un dólar en $1.700 para 2027, una cifra que, si se compara con la inflación esperada, seguiría implicando apreciación cambiaria.

 

JPMorgan, por su parte, es más explícito respecto del riesgo electoral. El banco proyecta que la banda superior del tipo de cambio se ubique en $1.900–$2.000 para diciembre de 2027, pero reconoce que el escenario de carry trade atractivo depende de que el equilibrio fiscal y monetario se sostenga más allá del calendario electoral.

 

La combinación de un dólar que sube por debajo de la inflación y un tipo de cambio real que se aprecia persistentemente ha reavivado el debate sobre el atraso cambiario. Morgan Stanley, de hecho, proyecta una inflación del 29% para 2026 y un aumento del dólar de apenas 15,2%, lo que en términos reales implica una apreciación significativa del peso.

 

BBVA Research advierte que la recaudación tributaria cayó un 3% real interanual en lo que va del año, lo que vuelve más exigente el cumplimiento de las metas fiscales. La consolidación fiscal, señala el informe, comienza a depender en mayor medida de la recuperación de los ingresos, luego de una primera etapa centrada en la contracción real del gasto.

 

El interrogante que sobrevuela el mercado es si la apreciación real del peso es sostenible en el tiempo o si, por el contrario, acumula presión para una corrección futura. Por ahora, la respuesta de los analistas es que el carry trade sigue ofreciendo rendimientos atractivos en pesos, lo que posterga la dolarización de carteras. Pero esa ecuación depende de que la inflación continúe desacelerando y de que el riesgo electoral no se adelante a los precios.

 

Con el último trimestre ya en marcha, la atención estará puesta en tres variables: la evolución de la inflación mensual, la acumulación de reservas del Banco Central y las señales políticas de cara a 2027. Por ahora, el dólar de fin de año tiene precio. Lo que viene después es otra historia.

 

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