Jim Cramer arremetió contra Intel tras su desplome del 30%

En junio, había definido a la compañía como su acción favorita del mercado y comenzó a comprar títulos para su fondo benéfico cuando cotizaban por encima de USD 100.

Por redacción

Hace 1 hora

Las acciones de Intel se desplomaron casi un 29% en Wall Street, hasta USD 65,76, después de que la compañía presentara unas previsiones trimestrales que decepcionaron al mercado. La caída provocó una dura reacción de Jim Cramer, el reconocido analista financiero y conductor de CNBC, quien había apostado por una recuperación del fabricante de semiconductores y reconoció que se equivocó en su evaluación.

 

“Estoy decepcionado con Intel y, de hecho, estoy furioso”, expresó Cramer en una publicación en X. En junio, había definido a la compañía como su acción favorita del mercado y comenzó a comprar títulos para su fondo benéfico cuando cotizaban por encima de USD 100.

 

El desplome llegó pese a que Intel superó las expectativas de ganancias del tercer trimestre de 2026. La empresa informó un beneficio ajustado de USD 0,52 por acción, frente a los USD 0,40 previstos por los analistas, mientras que sus ingresos crecieron un 20,9% interanual, hasta USD 16.510 millones.

 

Sin embargo, las perspectivas para el último trimestre del año encendieron las alarmas. La compañía proyectó ingresos de entre USD 15.000 millones y USD 16.000 millones, por debajo de los aproximadamente USD 17.000 millones esperados por el mercado. También anticipó ganancias ajustadas de USD 0,25 por acción, inferiores a las estimaciones.

 

La debilidad del negocio de computadoras personales y las limitaciones productivas explicaron buena parte del deterioro de las perspectivas. A esto se sumaron los costos elevados de las memorias y un incidente en una fábrica israelí que afectó la producción.

 

Cramer admitió que había privilegiado el potencial de largo plazo sin considerar suficientemente los problemas inmediatos. “Cometí un error. No están preparados para hacer las cosas que yo pensaba”, reconoció.

 

El retroceso también expuso los riesgos de la apuesta del Gobierno estadounidense por la empresa. En agosto de 2025, Washington adquirió una participación del 9,9% mediante una operación de USD 8.900 millones, financiada con recursos originalmente destinados a subsidios.

 

La apuesta por Intel también implica riesgos para los contribuyentes. Si la compañía logra recuperarse, el Estado podría beneficiarse de la revalorización de sus acciones. En cambio, si persisten las dificultades operativas, su inversión podría perder valor y aumentar la presión para respaldar financieramente al fabricante.

 

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