Invertir en Estados Unidos desde la Argentina: las claves sobre custodia, impuestos y alternativas para fondear cuentas
En el marco de la Bull Week, especialistas del sector financiero analizaron los requisitos regulatorios, los seguros que resguardan el capital y las estrategias impositivas para estructurar carteras en el exterior evitando sobrecostos por la brecha cambiaria.
El debate sobre la conveniencia de mantener el capital en la plaza local o diversificar hacia el mercado estadounidense ocupó un lugar central durante las ponencias de la Bull Week. A la hora de dar el salto hacia Wall Street, los analistas financieros destacan que la clave no reside únicamente en seleccionar los activos, sino en comprender en detalle las garantías de custodia, el impacto del tratamiento impositivo y las distintas alternativas de fondeo disponibles.
Regulaciones y esquemas de custodia: ¿cómo se protegen los activos?
Desde la perspectiva institucional, el ecosistema bursátil de Estados Unidos presenta diferencias marcadas respecto del esquema argentino. Mientras que en el plano nacional la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la bolsa BYMA supervisan el accionar de los Agentes de Liquidación y Compensación (ALICs), en la plaza norteamericana la regulación recae sobre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la entidad autorregulada FINRA.
A su vez, en Estados Unidos convive la figura del broker-dealer: el bróker opera como un intermediario tradicional que percibe una comisión por intermediación sobre la compraventa, mientras que el dealer actúa contra su propia posición cobrando un margen de ganancia sobre el precio del activo. Además, a diferencia de la Argentina —donde las ALICs no cobran honorarios por gestión de cartera puros sino por operación—, en el mercado estadounidense las firmas pueden arancelar tanto la ejecución de órdenes como la administración de activos.
En materia de custodia de valores, la entidad equivalente a nuestra Caja de Valores es la Depository Trust Company (DTC). Sin embargo, el diferencial más relevante del sistema norteamericano es la presencia de la Securities Investor Protection Corporation (SIPC). Este seguro público-privado cubre al inversor por hasta US$ 500.000 en activos y hasta US$ 250.000 en efectivo en caso de insolvencia o quiebra del broker-dealer. Por el contrario, en el mercado local, si bien los títulos radicados en Caja de Valores no corren riesgo ante la quiebra de una ALIC, la liquidez no invertida en dinero en efectivo pasa a quedar supeditada a un proceso judicial concursal.
La lupa sobre el frente fiscal: Ganancias y el Impuesto a la Herencia
El tratamiento tributario es un factor determinante al momento de tomar decisiones de inversión. Para una persona física residente, la cuenta local goza de importantes exenciones: prácticamente no se tributa el Impuesto a las Ganancias por los cupones de títulos públicos u Obligaciones Negociables (ONs), al tiempo que el Impuesto a los Bienes Personales mantiene un mínimo no imponible cercano a los 280 millones de pesos proyectado para 2025.
En contraste, al invertir de forma directa en el exterior, aunque se sostiene el mínimo de Bienes Personales, el inversor debe afrontar el Impuesto a las Ganancias sobre la compraventa de activos y el cobro de dividendos o rendimientos corporativos. A modo de ejemplo, la renta derivada de un bono corporativo estadounidense (como una obligación emitida por Microsoft) paga una alícuota fiscal del 35%, a diferencia del tratamiento exento que reciben las ONs en Argentina.
Un aspecto crítico y frecuentemente omitido es el impuesto a la herencia (estate tax). Para inversores que no sean residentes ni ciudadanos estadounidenses, poseer más de US$ 60.000 en activos domiciliados en EE.UU. (US situs) activa una escala impositiva sobre la masa hereditaria que alcanza hasta un 40%. Para mitigar este riesgo, los especialistas recomiendan realizar una adecuada estructuración patrimonial mediante la selección de activos no considerados US situs, como los UCITS (fondos cotizados con domicilio legal en Europa y negociación en la Bolsa de Londres), los cuales quedan eximidos de este gravamen.
Alternativas de fondeo y aislamiento del riesgo local
Operar directamente en la plaza internacional permite a los ahorristas abstraerse del riesgo político local y evitar la volatilidad de la brecha cambiaria, una variable que suele alterar la cotización en dólares de instrumentos locales como los CEDEARs cuando la brecha se comprime.
Para canalizar el capital hacia una cuenta de inversión en el exterior, existen principalmente tres canales:
- Conversión y transferencia de CEDEARs: Consiste en comprar CEDEARs en la bolsa local (donde, por ejemplo, 5 CEDEARs equivalen a 1 acción ordinaria de Coca-Cola) y solicitar la conversión a la acción subyacente para su transferencia de títulos al bróker extranjero. Este procedimiento acarrea habitualmente un costo implícito de entre el 4% y el 5% debido al diferencial del contado con liquidación.
- Transferencia bancaria directa: Aprovechando convenios entre entidades locales e internacionales para abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos, el inversor puede transferir fondos desde su banco argentino a su cuenta bancaria norteamericana y de allí al broker-dealer, eludiendo el sobrecosto de la brecha.
- Plataformas financieras internacionales: Es posible realizar giros directos hacia la cuenta de inversión utilizando saldos disponibles en cuentas virtuales o fintechs del exterior como Wise, Payoneer o Facebank.
De este modo, la intermediación de entidades con presencia en ambos mercados —como el broker-dealer Bull Market Securities— posibilita un acceso estructurado al mercado global, permitiendo resguardar y diversificar el patrimonio bajo normativas internacionales.
