En 48 horas se conocerá el nuevo concesionario de AySA hasta 2056
Tras un proceso de licitación sin precio base, dos grupos empresariales compiten por la concesión que abastece a 14 millones de personas con una inversión proyectada de USD 15.040 millones en 30 años.
En un plazo de 48 horas se revelará el grupo económico que se quedará con la concesión para administrar AySA, la empresa encargada del suministro de agua potable y cloacas que beneficia a 14 millones de personas. La concesión se otorgará hasta el año 2056, marcando un nuevo capítulo en la gestión de esta compañía estatal que fue privatizada, luego estatizada y ahora vuelve a manos privadas.
Recientemente, el Boletín Oficial publicó la aprobación formal de la primera etapa del proceso licitatorio nacional e internacional 504/2-0003-LPU26, que estableció la validez de las ofertas presentadas para administrar el 90% de las acciones estatales de AySA. El 10% restante permanecerá en manos de los empleados a través del Programa de Propiedad Participada (PPP).
Las dos propuestas que compiten por la concesión son la denominada “oferta Roggio” y la “oferta Román”. La primera está integrada por empresas del grupo Roggio, como Roggio Roas, Benito Roggio, Aguas del Plata, Central Buen Ayre y Hidrosan. Por su parte, la segunda es un consorcio liderado por Rowing, propiedad de Walter Román, que incluye a Mauricio Filiberti con Transclor, Águas do Rio del grupo brasileño Equipav y el fondo holandés PHX.
El jueves a las 10 de la mañana se conocerá al ganador de la concesión. Cabe destacar que la licitación se realizó sin base ni precio mínimo, por lo que la adjudicación dependerá exclusivamente de quién ofrezca el monto más alto. No se evaluarán antecedentes ni solvencia financiera, lo que convierte la competencia en un duelo directo entre las ofertas económicas.
Este proceso fue particular, ya que AySA salió a la venta con un balance operativo equilibrado, con ingresos suficientes para cubrir sus gastos. Además, el contrato firmado contempla una inversión de USD 1940 millones en los primeros cinco años y un total de hasta USD 15.040 millones en tres décadas. Las metas establecidas para la primera década son modestas, aumentando la cobertura de agua potable del 75,3% al 78,9% y la de cloacas del 63,9% al 65,3%. Algunos proyectos importantes, como cuatro plantas de tratamiento cloacal en Campo de Mayo, Laferrere, Pilar y Escobar, quedaron postergados más allá del segundo quinquenio, lo que ha generado críticas respecto a la ambición del plan de inversiones.
El proceso también estuvo marcado por la exclusión de empresas con capital soberano, conocida como la cláusula “antichina”, que redujo el número de oferentes a dos. El grupo Roggio, con amplia experiencia en servicios públicos y concesiones de transporte, cuenta con antecedentes judiciales vinculados a la causa Cuadernos, en la que Aldo Roggio reconoció haber devuelto un 5% de subsidios en concepto de coimas.
Por otro lado, el consorcio liderado por Walter Román incluye a Mauricio Filiberti, proveedor monopólico de policloruro de aluminio para AySA desde 2009, cuya participación despertó controversias pero no llegó a instancias judiciales avanzadas. Román, a través de Rowing, es conocido por proveer servicios de construcción a diversas concesionarias públicas, y su alianza con la concesionaria de aguas de Río de Janeiro le aporta un potencial 25% de acciones en el consorcio.
Con todo dispuesto, la decisión final se basará en la oferta económica más alta para manejar AySA durante los próximos 30 años, con posibilidad de extender la concesión por diez años adicionales. El desenlace de esta licitación será clave para el futuro del servicio de agua y saneamiento en una región que abarca a millones de habitantes, con un contrato que involucra inversiones millonarias y desafíos en infraestructura. La expectativa crece entre usuarios y sectores políticos, que esperan mejoras en la calidad y expansión del servicio, mientras analistas advierten sobre los riesgos de priorizar solo la oferta económica en la adjudicación.
