Intel se desploma un 30% en Wall Street, su peor caída desde 1982
Las acciones del fabricante de chips se hundían este viernes hasta los 64,24 dólares, borrando cerca de 1.500 millones de dólares en valor de mercado. La compañía anticipó ingresos de apenas 15.000 a 16.000 millones para el último trimestre del año, frente a los 17.000 millones que esperaba el mercado, y advirtió que no generará flujo de caja libre positivo en 2026.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Las acciones de Intel protagonizaron este viernes una de las caídas más brutales de su historia reciente. Los títulos de la compañía llegaron a desplomarse un 30,3% tras la apertura del Nasdaq, hasta situarse en 64,24 dólares por acción, en lo que representa su mayor descenso intradiario desde 1974 . La estampida bursátil se desató luego de que la empresa presentara, la noche del jueves, sus resultados del tercer trimestre y, sobre todo, unas previsiones para el cierre del año que decepcionaron profundamente a los inversores.
El detonante fue la guía financiera para el cuarto trimestre de 2026. Intel proyectó ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares, una cifra muy inferior a los aproximadamente 17.000 millones que el consenso de analistas esperaba. Aún más preocupante para el mercado fue la previsión de beneficio ajustado por acción, que la compañía situó en apenas 25 centavos, frente a los 43 o 44 centavos que proyectaban los expertos
La paradoja es que los resultados del tercer trimestre no fueron malos en sí mismos. Intel reportó ingresos por 16.510 millones de dólares, un 21% más que en el mismo período del año anterior, y un beneficio ajustado de 52 centavos por acción, superando las estimaciones . Sin embargo, el mercado optó por mirar hacia adelante y castigar la debilidad futura. El director financiero, David Zinsner, fue quien encendió las alarmas al advertir que "la desaceleración del mercado de PC continuará al menos durante la primera mitad del próximo año"
En segundo lugar, un incidente operativo golpeó la producción: la explosión en la planta Fab 28 de Intel en Kiryat Gat, Israel, ocurrida a principios de mes, reducirá los ingresos del cuarto trimestre en aproximadamente 300 millones de dólares y comprimirá los márgenes brutos . El siniestro dejó dos empleados fallecidos y afectó principalmente la producción de servidores de alto margen.
El tercer factor es la confirmación de que la compañía no generará flujo de caja libre positivo el próximo año. La dirección adelantó que los gastos de capital aumentarán significativamente en 2027, más allá de los 20.000 millones ya comprometidos para 2026, una señal que los inversores interpretaron como un nuevo año de quema de efectivo .
La caída de Intel no ocurrió en el vacío. El sector tecnológico en su conjunto atraviesa una jornada de fuertes pérdidas, arrastrado por las dudas sobre la rentabilidad de las enormes inversiones en inteligencia artificial. El Nasdaq caía más del 2% y el S&P 500 retrocedía cerca del 1% . La liquidación de posiciones en tecnológicas se vio amplificada por los resultados decepcionantes de otras grandes capitalizaciones, lo que generó un efecto contagio que terminó de sepultar la cotización de Intel.
Con la caída de este viernes, la acción de Intel acumula un retroceso superior al 40% desde su máximo de 2026, cuando llegó a cotizar por encima de los 140 dólares en junio pasado. El mercado le está diciendo a la dirección, liderada por el CEO Lip-Bu Tan, que la paciencia se agotó: los buenos resultados del presente no alcanzan para compensar un futuro que, por ahora, luce mucho más incierto de lo que Wall Street está dispuesto a tolerar
