Oro del Banco Central: las lecciones del "seguro" de los USD 1.000 millones

Luego de que la Auditoría General de la Nación (AGN) objetara que la entidad monetaria perdió unos USD 1.023 millones durante 2025 en operaciones con opciones vinculadas al metal, desde el BCRA argumentaron que se trató de una cobertura legítima.

Por redacción

Hace 1 hora

La polémica en torno a la gestión de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) puso en el centro del debate financiero internacional el uso de los instrumentos de cobertura. 

 

Luego de que la Auditoría General de la Nación (AGN) objetara que la entidad monetaria perdió unos USD 1.023 millones durante 2025 en operaciones con opciones vinculadas al metal, desde el BCRA argumentaron que se trató de una cobertura legítima, un seguro contra caídas de precio, y que, en término netos, la posición en oro ganó más de USD 2.500 millones.

 

Más allá de la controversia institucional, el caso deja importantes lecciones para el mercado minorista e institucional sobre la gestión de riesgo y la naturaleza del activo.

 

La importancia del timing y la calibración

Al evaluar lo sucedido con el Banco Central, el análisis no pasa por cuestionar la necesidad de proteger el capital, sino por la estrategia elegida. Sobre la decisión del organismo, Alfredo Marentes, analista de Mercados de VT Markets, señala que “el problema no fue cubrirse: proteger las reservas es una práctica legítima de gestión. El problema fue el momento y la magnitud”. 

 

“Proteger el 100% de las tenencias contra una caída, justo en el año en que el oro tuvo su mejor desempeño desde 1979, convirtió ese seguro en un costo de más de USD 1.000 millones pagados en divisas, en un país donde cada dólar de reserva cuenta", explicó Marentes. 

 

De acuerdo con el especialista, la lección clave es que una cobertura debe calibrarse según el ciclo del mercado y su costo, evitando aplicarse de forma automática. "Si se cubre el 100% de una posición, se renuncia a buena parte de la subida. Cubrirse no es un error, pero el tamaño y el momento de la cobertura importan tanto como la decisión de cubrirse", agrega Marentes.

 

Tres claves para el inversor individual

A partir de este escenario, desde VT Markets remarcan tres principios fundamentales que cualquier inversor debe considerar antes de volcar capital al metal precioso:

 

  • La protección tiene un costo: toda cobertura implica sacrificar ganancias potenciales ante un escenario alcista.
  • Definir el rol del oro en el portafolio: se trata de un activo de reserva y diversificación que no genera rendimiento por sí mismo. Si bien se lo considera un activo refugio, puede registrar caídas superiores al 20% en cuestión de meses.
  • El vehículo de inversión importa: instrumentos como el oro físico, ETFs, contratos de futuros o CFDs implican riesgos muy distintos en materia de custodia, pureza, liquidez y apalancamiento. Sobre este último punto, Marentes advierte que "con apalancamiento, una corrección normal del metal puede liquidar una cuenta".

¿Qué pasa con el precio del oro en el mercado actual?

Respecto al comportamiento del mercado, Marentes precisa que es necesario matizar la idea de que el activo cotiza en máximos constantes. Tras haber tocado récords históricos cerca de los USD 5.600 por onza a finales de enero de 2026, el oro cotiza actualmente en torno a los USD 4.100/4.200.

 

Esto representa una corrección superior al 20%, impulsada de forma principal por la fortaleza del dólar y la toma de ganancias tras un rally extraordinario.

 

A pesar de este retroceso puntual, la tendencia estructural del metal se mantiene firme. "Los bancos centrales continúan comprando oro a ritmo récord, avanza la diversificación de reservas fuera del dólar y persisten los riesgos geopolíticos y fiscales a nivel global. Por eso, incluso después de la caída, el oro se mantiene muy por encima de los niveles con los que inició 2025", explica el analista de VT Markets.

 

Para concluir, el especialista aconseja que, antes de ingresar al mercado del oro, el inversor debe tener completamente claros tres factores: el horizonte temporal de la inversión, el porcentaje del capital total que se destinará a este activo y el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir.

 

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