Más de 675.000 porteños son pobres y 193.000 indigentes: el mapa social de la Ciudad en el segundo trimestre de 2026
Según el último informe del IDECBA, correspondiente al segundo trimestre de 2026, la indigencia creció respecto al año anterior y ya afecta a 193.000 personas. Los hogares con niños son los más golpeados, mientras que la clase media se reduce y la brecha de ingresos se profundiza.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La pobreza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) no da tregua. De acuerdo con el Informe 2060 de resultados del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), correspondiente al segundo trimestre de 2026, el 21,9% de las personas que residen en la Ciudad –unas 675.000– se encuentran en condición de pobreza por ingresos. En términos de hogares, la cifra alcanza al 17,3%, lo que equivale a 239.000 hogares que no logran cubrir la Canasta Básica Total (CBT).
El dato, que se mantiene en torno a los valores del mismo período del año anterior (cuando la pobreza afectaba al 21,1% de las personas), esconde sin embargo una dinámica preocupante: la indigencia –es decir, aquellos hogares cuyos ingresos no alcanzan ni para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA)– mostró un aumento significativo. Hoy, el 6,3% de los porteños (193.000 personas) está en situación de indigencia, frente al 6,0% registrado un año atrás. Entre los hogares, la indigencia trepó al 4,5%, lo que representa 63.000 hogares en situación extrema.
Uno de los datos más relevantes del informe es el peso que la indigencia tiene dentro del universo de pobres. Entre los hogares en condición de pobreza, el 26,0% no tiene ingresos suficientes para costear la canasta alimentaria, porcentaje que se amplió en el último año. Entre las personas, ese porcentaje asciende al 28,8%, también con un aumento interanual. En otras palabras, más de uno de cada cuatro pobres en la Ciudad se encuentra en la situación más crítica: la de no poder alimentarse adecuadamente.
Incluso la comparación con el trimestre inmediato anterior –el cuarto trimestre de 2025– arroja un aumento: 1,6 puntos porcentuales en el porcentaje de hogares en condición de pobreza y 0,8 puntos en personas. La tendencia, por lo tanto, no es alentadora.
Los más golpeados: niños, zonas sur y hogares vulnerables
El informe desagrega la incidencia de la pobreza por grupos específicos y confirma que no todos los porteños transitan la crisis de la misma manera. Los hogares ubicados en la zona sur de la Ciudad presentan una incidencia de la pobreza del 24,9%, muy por encima del promedio general. Pero el dato más crudo es el de los hogares con niños y niñas menores de 14 años: el 28,2% de ellos está en condición de pobreza. Además, esa incidencia creció respecto al año anterior, cuando era del 27,0%. En contraste, los hogares con adultos mayores muestran una incidencia menor (13,5%), aunque también con una particularidad: mientras en los hogares con niños la pobreza aumentó, en los hogares con adultos mayores disminuyó (desde el 16,3% del año anterior).
El informe también revela que el 35,5% de los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años reside en hogares en condición de pobreza, lo que equivale a 239.500 personas en ese grupo etario. Se trata de un incremento en relación al mismo período del año anterior, cuando ese porcentaje era del 32,5%.
El estudio calcula además la denominada “brecha de ingresos”: la diferencia entre los ingresos del hogar y la Canasta Básica Total. En promedio, esa brecha es de $424.597, lo que significa que se requeriría transferir ese valor a cada hogar en situación de pobreza para que logre salir de esa condición. Esa diferencia representa, siempre en promedio, el 34,0% de la canasta básica total.
Los hogares en condición de indigencia tienen un ingreso per cápita familiar promedio de $147.659, mientras que los que padecen pobreza no indigente alcanzan los $373.129. Además, los hogares pobres tienen en promedio 2,8 miembros, por encima de los 2,2 del promedio general de la Ciudad, lo que se asocia a una mayor presencia de niños y adolescentes.
La clase media se reduce y la vulnerabilidad crece
El informe no solo mide la pobreza, sino que estratifica a toda la población según su capacidad de acceso al consumo. En ese marco, los sectores medios asociados a la “clase media” –aquellos hogares cuyos ingresos equivalen a entre 1,25 y 4 veces la Canasta Total– representan el 53,5% de los hogares y el 49,6% de las personas (737.000 hogares y 1.532.000 personas). Son la categoría más numerosa, pero su peso relativo viene en descenso.
Por debajo de ellos, el sector medio frágil –ingresos de al menos la Canasta Total pero menos de 1,25 veces– agrupa al 8,4% de los hogares y al 8,9% de las personas. Los hogares en situación vulnerable (no pobres pero con ingresos que no alcanzan la Canasta Total) representan el 10,2% de los hogares y el 10,9% de las personas. Sumados a los hogares en condición de pobreza, conforman los denominados “hogares en condición de vulnerabilidad”, que ascienden al 27,5% (380.000 hogares) y en los que habita el 32,8% de la población (1.012.000 personas). En el último año, este agregado de población se amplió desde el 31,6%, con un incremento de 1,2 puntos porcentuales.
En el extremo opuesto, los sectores acomodados –ingresos de 4 veces o más la Canasta Total– representan el 10,6% de los hogares y el 8,7% de las personas (146.000 hogares y 267.000 personas).
Los datos del Informe pintan un panorama complejo para la Ciudad de Buenos Aires. La pobreza se mantiene en niveles altos –más de 675.000 personas– y la indigencia crece, especialmente entre los hogares con niños y en la zona sur. La clase media, aunque sigue siendo el sector mayoritario, pierde terreno frente a los estratos más vulnerables. Y si bien la comparación interanual muestra una relativa estabilidad en la pobreza, el análisis del semestre y la comparación con el trimestre anterior revelan un deterioro que no puede ignorarse.
En una ciudad donde el 35,5% de los niños y adolescentes vive en hogares pobres, y donde la brecha de ingresos promedio para salir de la pobreza supera los $424.000, la pregunta que surge es inevitable: ¿cuánto tiempo más podrá sostenerse esta situación sin que las consecuencias sociales se profundicen?
