Desocupación en CABA baja a 7,2% mientras crece la búsqueda de un segundo empleo
El segundo trimestre de 2026 mostró una reducción en el desempleo porteño, pero aumentó la presión laboral por la demanda de más horas o actividades adicionales, especialmente entre mujeres.
Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se ubicó en 7,2%, lo que representa una mejora respecto al 7,7% registrado un año antes, cuando 132.000 personas estaban sin empleo. Según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (Idecba), actualmente hay 125.000 porteños desocupados, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 59,8%.
La tasa de actividad aumentó a 64,5%, superando en 1,1 puntos porcentuales el dato de 2025. Este crecimiento se explica principalmente por una mayor incorporación femenina al mercado laboral, ya que la tasa de actividad de las mujeres pasó del 58,8% al 60,1%. Además, la cantidad de personas empleadas creció un 2,4% en términos interanuales, superando la expansión de la población económicamente activa (PEA), que fue del 1,8%.
La brecha de género en materia de desempleo sigue siendo significativa: la tasa femenina se situó en 8,7%, mientras que la masculina fue del 5,6%. En números absolutos, las mujeres representan el 60,7% de los desocupados, frente al 39,3% de los hombres, aunque el Idecba aclara que estos valores tienen un margen de variación muestral.
Un indicador clave, la presión sobre el mercado laboral —que incluye desocupados, subocupados que buscan ampliar su jornada y empleados que intentan conseguir otro empleo— llegó al 14,8% de la PEA, con un aumento de 1,8 puntos porcentuales respecto a 2025. El Idecba explicó que “el incremento se explica íntegramente por la mayor demanda de empleo de quienes ya están ocupados”, abarcando tanto a trabajadores con jornadas inferiores a 35 horas semanales como a quienes cumplen horarios más extensos.
La tasa de subocupación horaria, que mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de forma involuntaria y desean sumar horas, se ubicó en 10,2%. De ese grupo, el 61,9% son mujeres. Además, el 51% de los subocupados buscaba activamente otra ocupación o más horas, un porcentaje considerablemente mayor que el 34% registrado en el mismo período del año anterior.
En cuanto a la distribución geográfica, la Zona Sur de la ciudad presenta la tasa de desocupación más elevada, con un 9,1%, seguida por el Centro con 7% y el Norte con 5,6%. Esta última zona también muestra los mejores indicadores de actividad y empleo, con un 68,1% y un 64,2% respectivamente, mientras que en el Sur ambos indicadores son más bajos, con 60,3% y 54,8%.
Respecto a la estructura del empleo, el 43% de los trabajadores ocupados cumplió entre 35 y 45 horas semanales, sin cambios significativos en comparación con el año anterior. Un 26,3% superó las 45 horas, cifra algo inferior al 27,2% de 2025, y un 30,7% trabajó menos de 35 horas, aumentando 6,3% interanualmente. Dentro de este último grupo, el 8,5% realizó menos de 16 horas semanales, lo que el informe denomina “changas” o trabajo a tiempo parcial marginal, una leve baja respecto al 9,7% del año previo. El informe también señala que el 13,3% de los ocupados tiene más de una actividad laboral, dedicando un promedio de 47 horas semanales entre todos sus empleos, de las cuales 13 horas corresponden a la ocupación secundaria.
En términos de modalidad laboral, el 74,3% de los trabajadores estaban bajo relación de dependencia, aumentando 1,7 puntos respecto a 2025. De ellos, el 73,5% recibió descuentos jubilatorios por parte del empleador, frente al 71,6% del año anterior. El restante 26,5% no tuvo estos descuentos, con un 10,2% que aportó por cuenta propia y un 16,3% sin registro previsional alguno.
Por último, el 21,2% de los trabajadores se desempeñó de forma independiente. De este grupo, el 65,6% estaba registrado como monotributista o autónomo y cumplía regularmente con sus obligaciones, mientras que el 34,4% no contaba con registro o no pagaba sus compromisos previsionales de forma regular.
Especialistas advierten que esta tendencia refleja la necesidad de complementar ingresos ante la inflación y la precarización laboral, especialmente en sectores con mayor presencia femenina y trabajos informales. Las políticas públicas deberán enfocarse en mejorar la calidad del empleo.
