Werning: "Los argentinos volvieron a comprar dólares, pero el 75% se queda en el país"
El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, destacó que la mayor parte de las divisas que compran los ahorristas permanece dentro de la Argentina y aseguró que ese comportamiento no genera presión sobre el mercado cambiario. Por el contrario, sostuvo que ayuda a financiar a los bancos, al mercado de capitales y a la inversión.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Los argentinos volvieron a comprar dólares, pero esta vez hay un dato que el Banco Central mira con especial atención: la mayor parte de esas divisas no se va del país.
Según explicó Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, el 75% de los dólares oficiales que compran los ahorristas queda dentro de la Argentina. Para el funcionario, lejos de representar una amenaza para la estabilidad cambiaria, ese comportamiento ayuda a alimentar el mercado de capitales y el fondeo de los bancos.
El dato fue destacado durante la inauguración de la Semana Mundial del Inversor en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Werning señaló que ese porcentaje representa una mejora importante respecto de un año atrás, cuando, en plena previa de las elecciones legislativas, apenas el 50% de los dólares comprados por los ahorristas permanecía en el mercado local.
“A pesar de haber salido del cepo cambiario hace muy poquito, el ahorro que hacen los argentinos comprando dólares no es desestabilizador, sino estabilizador: alimenta al mercado de capitales, alimenta el fondeo de los bancos y provee la materia prima para la inversión doméstica”, afirmó.
El vicepresidente del BCRA también vinculó este comportamiento con una recuperación del ahorro doméstico. En ese sentido, destacó la moratoria fiscal y la ley de Inocencia Fiscal como señales de que “el ahorro doméstico crece” y de que los argentinos quieren “participar de este ciclo de crecimiento con el ahorro”.
La idea de fondo del Banco Central es que los dólares que los argentinos compran no necesariamente terminan fuera del sistema financiero o del país. Una parte importante queda en cuentas, inversiones y otros instrumentos locales y, de esa manera, puede transformarse en una fuente de financiamiento para la economía.
Otro de los temas centrales de la exposición de Werning fue la evolución de la morosidad. El fuerte crecimiento del crédito de los últimos años vino acompañado por un deterioro de la capacidad de pago, particularmente entre las familias.
La mora de los hogares estuvo cerca de llegar al 13% en el sistema bancario, mientras que la irregularidad de las carteras alcanzó el 7,5% para el total del sector privado.
Sin embargo, el funcionario buscó poner esos números en contexto. Según explicó, cerca del 83% de las personas y empresas que tienen crédito continúa pagando sus obligaciones. Además, destacó que el acceso al financiamiento se amplió de manera significativa.
Incluso entre quienes tuvieron dificultades para pagar, Werning remarcó que aumentaron las refinanciaciones y que comenzó a bajar la cantidad de créditos impagos. Para el BCRA, eso constituye una señal de que el shock que golpeó a los hogares después de las elecciones de 2025 empieza a quedar atrás.
“Lo que vemos es que la mora se está contrayendo, las refinanciaciones suben. Con lo cual, eso ya deja de ser un lastre para el crédito bancario. El crédito bancario viene creciendo, tanto en pesos como en dólares, lo que nos da una noción de lo que está por venir. En las familias, obviamente, la tasa de interés real es más alta. En las empresas vemos que las tasas de interés cayeron más fuerte y hay una mora menor; vemos mayor competencia. El mercado de capitales le impone esa competencia a los bancos y ayuda a las pymes a financiarse más barato. Esa complementariedad es lo que tenemos que fomentar”, agregó.
Werning también puso el foco sobre otro componente que encarece el financiamiento: los impuestos.
De acuerdo con la presentación del funcionario, los tributos nacionales, provinciales y municipales explican cerca del 30% del costo financiero total de determinados préstamos bancarios.
En ese esquema aparecen el IVA, Ingresos Brutos, el impuesto a los sellos y las tasas municipales. Para el Banco Central, estos gravámenes generan distorsiones, encarecen la intermediación financiera y terminan trasladándose al costo que pagan quienes necesitan crédito.
“Pero esto es algunas de las cosas que no podemos resolver, que requiere de peticionar a las autoridades. No solo a las autoridades nacionales, sino provinciales y municipales, que explican gran parte del costo financiero argentino”, cerró.
