Los dólares vuelven a los bancos: los depósitos privados rozaron un récord y crece el crédito a empresas
Los depósitos en moneda extranjera aumentaron más de US$1.000 millones en septiembre y quedaron cerca de los US$42.000 millones. Al mismo tiempo, los préstamos en dólares marcaron un nuevo máximo, mientras el crédito en pesos sigue sin despegar.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El comportamiento de los ahorristas argentinos durante septiembre dejó una señal clara dentro del sistema financiero: los dólares no solamente volvieron a ganar protagonismo, sino que una parte importante de esas divisas permaneció depositada en los bancos.
Los depósitos en moneda extranjera del sector privado crecieron US$1.014 millones durante el mes y alcanzaron los US$41.933 millones, prácticamente en el máximo histórico de la serie. Además, se trató del mayor incremento mensual desde enero.
El dato marca una aceleración respecto de los meses anteriores. Desde junio, las colocaciones en dólares venían aumentando a un ritmo promedio de unos US$800 millones mensuales, pero en septiembre el crecimiento fue considerablemente mayor.
Durante septiembre, el stock de préstamos dolarizados al sector privado aumentó unos US$756 millones, sin contabilizar las tarjetas de crédito, y superó los US$25.300 millones, también un máximo para la serie.
En parte, este movimiento responde a las modificaciones regulatorias que permitieron a los bancos utilizar con mayor amplitud los dólares captados de sus clientes para financiar al sector productivo.
Werning planteó así una mirada diferente sobre la tradicional demanda de dólares de los ahorristas. En lugar de considerar que esas compras representan necesariamente una salida de fondos del sistema, señaló que pueden convertirse en una fuente de financiamiento para la economía local.
En una presentación ante inversores, afirmó que esa demanda minorista "se queda" en el sistema y que "es estabilizadora, alimenta el mercado de capitales, alimenta el fondeo de los bancos y provee la materia prima para la inversión doméstica".
El funcionario también puso el foco en el crecimiento del denominado crédito bimonetario, es decir, un sistema capaz de canalizar financiamiento tanto en pesos como en dólares.
Werning sostuvo que Argentina tiene margen para desarrollar una intermediación financiera en ambas monedas, en línea con lo que ocurre en otros países de la región como Uruguay y Perú.
En ese sentido, destacó que "en dólares y en pesos el crédito bancario ya viene creciendo, que es lo que verdaderamente importa a efectos del impacto macroeconómico".
Los números de septiembre, sin embargo, muestran que la recuperación está lejos de ser pareja entre ambas monedas. En pesos, los depósitos se estancan y el crédito retrocede. Mientras los dólares ganaron terreno, los depósitos en pesos del sector privado prácticamente no se movieron durante septiembre.
El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que en agosto las colocaciones en moneda local habían registrado una caída del 2% en términos reales. En la comparación interanual, los depósitos en pesos mostraron una baja real del 1,7%.
Dentro de ese universo hubo, de todos modos, un cambio en la composición del ahorro. Parte de los fondos que permanecían depositados a la vista pasó a colocaciones a plazo fijo, que crecieron 1,9% mensual y lograron superar la inflación prevista para el período.
Desde LCG señalaron que, con expectativas de depreciación más estables, las tasas que pagan los depósitos en pesos continúan ofreciendo rendimientos que permiten compensar la evolución del dólar.
La consultora, sin embargo, advirtió que ese margen es todavía reducido y que un aumento de la volatilidad financiera podría afectar el atractivo de estas colocaciones.
El panorama es más complejo cuando se mira el crédito en moneda local. El stock total de préstamos en pesos cayó 0,6% durante septiembre, después de algunos meses en los que determinadas líneas habían mostrado una recuperación.
Así, el sistema financiero muestra dos velocidades bien diferentes: los dólares que compran los ahorristas encuentran cada vez más espacio dentro de los bancos y ayudan a expandir el crédito empresarial, mientras que el financiamiento en pesos todavía enfrenta obstáculos para recuperar el dinamismo perdido.
