El petróleo para 2027 sube casi 20% y el mercado teme que la crisis energética se prolongue
El contrato de Brent con vencimiento en enero de 2027 cotizaba a USD 102,59 por barril, mientras que el de junio se ubicaba en USD 92,71 y el de diciembre en USD 84,75.
Por redacción
Los contratos de futuros del petróleo para entrega en 2027 acumularon un aumento cercano al 20%, una señal de que los operadores comienzan a descontar que las tensiones en Medio Oriente mantendrán elevados los precios de la energía durante más tiempo del previsto. La evolución de las cotizaciones refleja un cambio de expectativas: la posibilidad de una normalización rápida del suministro pierde fuerza frente al riesgo de interrupciones prolongadas.
El contrato de Brent con vencimiento en enero de 2027 cotizaba a USD 102,59 por barril, mientras que el de junio se ubicaba en USD 92,71 y el de diciembre en USD 84,75. A modo de comparación, en diciembre de 2025 el crudo internacional se negociaba por debajo de los USD 70 por barril.
La curva de futuros muestra que los inversores esperan precios elevados incluso cuando el conflicto pierda intensidad. Las empresas que necesitan petróleo para sus operaciones también están recurriendo a estos contratos para cubrirse ante el riesgo de que el encarecimiento de la materia prima persista durante el próximo año.
Los costos de transporte y la guerra sostienen las cotizaciones
El encarecimiento responde, principalmente, a los riesgos geopolíticos y a las dificultades logísticas para trasladar crudo desde el golfo Pérsico. Aunque los flujos de exportación de la región mostraron señales de recuperación, esa normalización depende de rutas alternativas y operaciones de transporte más costosas, que presionan los fletes marítimos.
Los ataques contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz mantienen la incertidumbre sobre una de las principales vías de circulación energética del mundo. A esto se suma la preocupación por el suministro de combustibles refinados, especialmente el diésel, afectado por los daños sufridos por instalaciones de procesamiento en Medio Oriente.
El mercado ya no apuesta con la misma convicción a una caída rápida del petróleo. La persistencia de los riesgos de abastecimiento elevó el costo de asegurarse contra futuras subas y dificulta que las cotizaciones regresen a los niveles previos al conflicto.
El impacto sobre la inflación y la economía mundial
El encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse a los costos de transporte, producción y consumo, lo que podría complicar la tarea de los bancos centrales para contener la inflación. Además, un petróleo más caro reduce el poder adquisitivo de los hogares y aumenta los gastos operativos de las empresas.
La evolución de los precios dependerá de la duración de las hostilidades, la recuperación de las exportaciones y la capacidad de los productores para compensar eventuales interrupciones. Por ahora, los futuros indican que la incertidumbre energética podría extenderse durante buena parte de 2027, aun cuando los precios previstos para los vencimientos más lejanos sean inferiores a los de comienzos de ese año.
