Blue Origin se prepara para su despegue bursátil: Bezos anticipó una posible salida a bolsa en “varios años”

La empresa espacial fundada por Jeff Bezos alcanzó una valuación de 140.000 millones de dólares tras su primera ronda de financiamiento externo de 10.000 millones, y su fundador ya imagina un futuro en los mercados públicos. “Probablemente tenga sentido que sea una empresa pública en algún momento”, dijo.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

Blue Origin, la compañía de cohetes fundada por Jeff Bezos en el año 2000, dio este año el paso más significativo desde su creación al abrir por primera vez su capital a inversores externos, y ahora su fundador dejó entrever que una oferta pública inicial (IPO) podría estar en el horizonte.

 

“Creo que algún día Blue Origin tendrá una IPO. Será dentro de varios años, pero probablemente tenga sentido que sea una empresa pública en algún momento”, afirmó Bezos durante una entrevista con Fox News. Sus declaraciones representan la señal más clara hasta ahora de que la compañía podría cotizar en bolsa.

 

El giro en la estrategia financiera de Blue Origin se materializó este año con una ronda de financiamiento de aproximadamente 10.000 millones de dólares, la primera vez que la empresa acepta capital de inversores externos desde su fundación. El fondo de cobertura Coatue Management lideró la operación con un aporte cercano a los 4.000 millones de dólares, mientras que el propio Bezos contribuyó con unos 2.000 millones adicionales.

 

La operación valuó a Blue Origin en torno a los 130.000 a 140.000 millones de dólares, según reportes del Wall Street Journal y otras publicaciones financieras. Pese a ceder una porción minoritaria de la compañía, Bezos conserva aproximadamente el 93% de las acciones, lo que explica el impacto directo de esta valuación en su patrimonio personal, que se incrementó en unos 87.000 millones de dólares hasta alcanzar los 368.500 millones, posicionándolo como la segunda persona más rica del mundo.

El anuncio de Bezos llega en un momento de máxima efervescencia para el sector espacial comercial, pero también de una competencia cada vez más desigual. SpaceX, la empresa de Elon Musk, realizó su propia salida a bolsa en junio de 2026 y actualmente cotiza con una capitalización de mercado cercana a los 2,23 billones de dólares. La distancia operativa es aún más pronunciada: mientras SpaceX generó ingresos por aproximadamente 18.700 millones de dólares el año pasado, Blue Origin facturó alrededor de 800 millones.

 

Blue Origin acumula apenas tres lanzamientos orbitales, frente a los cientos que realiza su competidor. Su cohete pesado New Glenn, llamado a ser la pieza central de su estrategia comercial, sufrió un revés significativo en mayo cuando una explosión durante una prueba estática en la plataforma de Cabo Cañaveral destruyó el vehículo y dañó las instalaciones. Bezos confirmó que la compañía planea reanudar los vuelos del New Glenn en diciembre de este año.

 

A pesar de las dificultades, Blue Origin ha asegurado contratos multimillonarios con la NASA y la Fuerza Espacial de Estados Unidos, incluida su participación en el programa lunar Artemis como segundo proveedor de módulos de alunizaje tripulados.

 

La decisión de abrir el capital responde a una necesidad concreta: los proyectos en curso de Blue Origin requieren miles de millones de dólares que ni siquiera la fortuna personal de Bezos puede sostener indefinidamente. La compañía tiene previsto gastar unos 4.800 millones de dólares este año, según estimaciones de la consultora Capstone. Entre sus planes figuran la reconstrucción de la plataforma de lanzamiento dañada, el desarrollo de varios cohetes New Glenn adicionales para alcanzar una cadencia de hasta 100 vuelos anuales, la construcción de una constelación de 5.408 satélites de internet llamada TeraWave y el desarrollo de infraestructura para misiones lunares.

 

La trayectoria de Blue Origin hacia una eventual IPO estará condicionada por su capacidad de demostrar avances operativos concretos, particularmente en el programa New Glenn, y por la evolución del apetito de los inversores por el sector aeroespacial tras el debut bursátil de SpaceX. Por ahora, la compañía mantiene su hoja de ruta con la mirada puesta en diciembre, cuando espera volver a volar y demostrar que el proyecto que Bezos financia desde hace 26 años está listo para una nueva etapa.

 

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