Internacional|21 de julio de 2021

Democratizaron la educación y el 50% de sus graduados consiguió trabajo en el exterior

Cómo es Henry, la escuela que forma profesionales en tecnología a través de un modelo disruptivo: pagar la carrera cuando se consigue trabajo.

Por redacción

 

Clara era secretaria de un consultorio odontológico en la provincia de La Pampa y, tras su paso por Henry, consiguió trabajo en una empresa de robótica con sede en los Estados Unidos. Andrés, por su parte, perdió su empleo durante la pandemia; se dedicó a estudiar en la academia durante el día, y por la noche salía a hacer repartos de Rappi para mantener a su familia. Hoy trabaja remoto para una start-up de México que fundaron dos exdirectivos de Tesla. La mendocina Julieta estudió Relaciones Internacionales y estuvo un año sin conseguir trabajo; hasta que decidió pasar por Henry. Hoy trabaja para Silicon Valley: gana en dólares e invierte en criptomonedas. 

 

Las historias que cuenta Luz Borchardt, cofundadora de Henry, son reales. Su academia busca democratizar el acceso a la educación en carreras tecnológicas a través de un sistema innovador de financiamiento y 100% digital. Para personas que no tenían un empleo formal pero tienen talento o aquellos que buscan un cambio profundo en su profesión, la escuela es un win-win: apuesta a achicar el problema principal que tienen hoy las empresas de tecnología, que es la escasez de profesionales; y ofrece oportunidades laborales en un medio donde el salario promedio ronda los US$ 1.500 y hay empleo pleno. "Henry es para todos: lo que nosotros buscamos es talento para traerles oportunidades", cuenta la emprendedora. 

 

Es que el impacto social es una de las patas fuertes de Henry. En América Latina se encuentran 8 de los 10 países más desiguales del mundo y, en el mercado laboral, la industria de la tecnología es una de las que garantizan mejores ingresos y proyección.

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