Expectativas de contratación empresarial se mantienen casi nulas para los próximos tres meses
La estabilidad del empleo privado registrado en agosto refleja un bajo nivel de contrataciones, con pocas variaciones en despidos y una leve incertidumbre en sectores clave como la industria y el comercio.
Las perspectivas para la incorporación de personal en las empresas argentinas se mantienen en un nivel prácticamente nulo para el trimestre que viene, según revela la última Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de la Secretaría de Trabajo. El empleo privado registrado permaneció sin cambios en agosto por segundo mes consecutivo, luego de cinco meses de caídas intermensuales, una situación que no estuvo vinculada a un aumento significativo de despidos, sino a un marcado descenso en las contrataciones.
El informe, que abarca empresas con diez o más empleados en las principales regiones urbanas del país, destaca que la estabilidad laboral en agosto fue impulsada principalmente por el desempeño de cuatro regiones: Gran Córdoba, Gran Mendoza, Gran La Plata y Gran Jujuy. Al analizar los flujos laborales del mes, se evidencia que la falta de creación neta de puestos de trabajo no se debe a un volumen elevado de desvinculaciones. “Al examinar los flujos de incorporaciones y desvinculaciones, se comprueba que la falta de creación neta de puestos de trabajo en agosto no responde a un volumen de desvinculaciones elevado, sino a un nivel de contrataciones marcadamente bajo”, señaló la Secretaría de Trabajo.
La tasa de desvinculaciones se ubicó 0,9 puntos porcentuales por debajo del promedio registrado en años de fuerte expansión laboral, reflejando tanto la decisión de los trabajadores de postergar renuncias como la estrategia empresarial de retener al personal formal. Este comportamiento, explicó el informe, “refleja una clara preferencia de las firmas por retener a su personal formal antes que desprenderse de sus nóminas”.
En contraste, la tasa de incorporaciones cayó más de un punto porcentual respecto a las medias históricas de crecimiento, siendo esta la causa principal del estancamiento del empleo registrado. Además, la menor demanda de bienes y servicios no fue el único factor en esta dinámica. Las incorporaciones relacionadas con el crecimiento de la demanda explicaron apenas 0,4 puntos porcentuales de la caída total, una incidencia similar a la atribuida a cambios en gestión y procesos productivos.
Las contrataciones para cubrir vacantes también disminuyeron en 0,3 puntos porcentuales, evidenciando que los distintos motivos para sumar trabajadores retrocedieron en magnitud comparable. En conjunto, el empleo asalariado registrado privado presenta una menor rotación global, con empresas que evitan despidos pero limitan la reposición de personal y los procesos de expansión o reestructuración interna, según destacó la Secretaría de Trabajo.
Como dato adicional, el informe registró que los despidos sin causa alcanzaron en agosto un promedio de 0,7 por cada 100 trabajadores, la cifra más alta para un mes de agosto desde 2019, revirtiendo la tendencia a la baja de meses previos. En julio, el empleo registrado en el sector privado cayó un 0,2% respecto al mes anterior, lo que implicó la pérdida de 12.716 puestos de trabajo, afectando a 17 jurisdicciones del país.
La serie desestacionalizada del empleo formal privado se sitúa 4,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, justo antes del inicio de la presidencia de Javier Milei. Marcando así el volumen más bajo de los últimos 52 meses, con una pérdida acumulada de 265.765 puestos.
En cuanto a las expectativas empresariales para los próximos tres meses, el saldo neto se mantiene cercano a cero, aunque con un leve signo positivo. Del total de firmas que anticipan cambios en sus plantillas, un 3,1% planea aumentar personal y un 3% reducirlo, dejando un saldo de 0,1%. Por sectores, la mayoría proyecta mejoras, salvo comercio, restaurantes y hoteles, además de la industria manufacturera, donde se prevén recortes de empleo.
La Unión Industrial Argentina (UIA) señaló que entre agosto de 2023 y julio de 2026, la industria perdió 94.924 empleos, convirtiéndose en la actividad con la caída más pronunciada. Este sector representa el 19% del empleo formal y genera otros dos puestos indirectos por cada empleo registrado. Esta problemática será eje central en la próxima Conferencia Industrial del 3 de noviembre.
El economista Diego Coatz, director de la consultora I+D, destacó que las suspensiones laborales están ayudando a moderar despidos en sectores afectados como la construcción y las industrias textil, del calzado, madera y muebles. Explicó que los acuerdos bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo permiten pactar asignaciones no remunerativas durante suspensiones, reduciendo costos de seguridad social y preservando plantillas.
Coatz describió un “efecto sándwich” que enfrenta la economía: actividad debilitada, costos crecientes en dólares y una demanda insuficiente para trasladar esos aumentos a precios. Además, alertó sobre la competencia desleal por contrabando, informalidad y dumping, que afecta a empresas formales con alta presión tributaria. “Si la actividad toca un piso y se mantiene en estos niveles, el empleo va a seguir cayendo”, advirtió el experto.
Dante Sica, exministro de Producción y fundador de Abeceb, agregó que algunas empresas, especialmente mineras que están iniciando proyectos, están incorporando personal. Sin embargo, en la industria, las bajas se deben a compañías que ajustan plantillas ante una demanda que habría tocado piso y a otras que implementan mejoras tecnológicas para aumentar competitividad y reducir costos.
Por su parte, la consultora LCG indicó que la reforma laboral y el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), aunque ya reglamentados y diseñados para reducir temporalmente las contribuciones patronales, aún no lograron revertir la caída del empleo registrado. El FAL, que comenzará a regir en noviembre, busca facilitar las relaciones laborales cubriendo parte de las indemnizaciones con fondos de Anses.
Desde LCG consideran difícil estimar un impacto inmediato de estas medidas en la contratación, y por ahora las ven insuficientes para compensar la menor actividad económica y la sustitución por importaciones en sectores intensivos en mano de obra. En este contexto, la incertidumbre económica y la cautela empresarial mantienen las expectativas de empleo en niveles mínimos, dificultando la recuperación del mercado laboral en el corto plazo.
Las señales de mejora aún son débiles y dispersas. Analistas coinciden en que, sin un cambio estructural en la economía, la creación de empleo formal seguirá limitada, mientras persistan la inflación alta y la incertidumbre política, factores que desalientan inversiones y la generación de nuevos puestos laborales.
