Gobierno|07 de septiembre de 2021

Deuda argentina en pesos: En qué situación se encuentra el Estado

La expectativa planteada en el Presupuesto 2021 daba cuenta de un Tesoro que se financiaba con el BCRA y que recurría al mercado para lograr el 43% del fondeo necesario. Eso implicaba lograr crédito neto por $900.000 millones, una cifra que equivalía a 2,35 veces lo captado en 2020.

Por Fernando Villar

Asesor Financiero Wealth Management

 

El Tesoro se ha enfrentado a inconvenientes para renovar los vencimientos de deuda en pesos. Es un proceso que se podría esperar teniendo en cuenta que estamos en periodos electorales donde la volatilidad abunda y los inversores buscan migrar hacia activos de poco riesgo. Eso hace que, en la medida en que se acerca la fecha electoral, el apetito por los instrumentos de deuda que vencen posteriormente vaya en descenso.

 

La expectativa planteada en el Presupuesto 2021 daba cuenta de un Tesoro que se financiaba con el BCRA y que recurría al mercado para lograr el 43% del fondeo necesario. Eso implicaba lograr crédito neto por $900.000 millones, una cifra que equivalía a 2,35 veces lo captado en 2020.

 

Cumplir ese objetivo de $900.000 millones implicaría lograr captar $530.000 millones en los próximos 4 meses, cuando en realidad en los primeros 8 meses del año se lograron solamente $380.000 millones netos. Es decir que habría que pasar de un promedio de captación neta inferior a los $50.000 millones mensuales, con un agosto 2021 que inclusive fue negativo, a promedios de $135.000 millones mensuales. A esta altura del año ese escenario luce poco probable.

 

Si analizamos la demanda de pesos que tiene el tesoro, se necesita para cubrir vencimientos de capital e intereses, el déficit primario y para comprar los dólares necesarios para afrontar sus obligaciones externas.

 

Si enfocamos el análisis en el período que queda de aquí a fin de año, para cubrir el déficit precisa casi 846.000 millones y 140.000 adicionales para pagar deuda en dólares (sin contar FMI). En total son necesidades por 986.000 millones.

En cuanto al perfil de vencimientos de la deuda de corto plazo en pesos, muestra una fuerte concentración en septiembre y luego en noviembre. Esto implica que el Tesoro necesita renovar esos vencimientos en la medida que se van produciendo y adicionalmente captar fondos con vencimientos posteriores a diciembre 2021.

 

Una de las fuentes de financiación del tesoro son los giros del BCRA. La Carta Orgánica le permite al BCRA transferir al ministerio de economía el equivalente al 12% de la Base Monetaria más el 20% de los Recursos Tributarios de los últimos 12 meses. Esto implica que le puede transferir un poco más de $710.000 millones por adelantos, que se sumarían a los $522.000 millones que le giró de utilidades y los $190.000 millones de Adelantos Transitorios. Eso totaliza un nivel de transferencias en el año de $1.422.000 millones.

 

Si el Tesoro recurre al BCRA por todos los pesos que la Carta Orgánica le permite, todavía tendría una necesidad de financiamiento a obtener del mercado de capitales. Esa necesidad implica un ratio de renovación de vencimientos del 113%, es decir, renovar el 100% de lo que vence y obtener un 13% adicional.

 

Desde la perspectiva monetaria, la emisión de semejante número para asistir al Tesoro, genera un stress adicional sobre el exceso de pesos que ya existe. Hoy el BCRA tiene Pasivos Remunerados por 1,4 veces la Base Monetaria y generan una emisión por intereses del 4,1% de la BM. Si a esta emisión prevista de se suman una necesidad mayor la inyección mensual de pesos llegaría al equivalente al 10% de la Base Monetaria por mes.

 

Desde la perspectiva del riesgo, el tesoro no debería tener problema para financiarse y pagar sus compromisos en pesos. Si bien el BCRA genera, mediante emisión, la liquidez que el Tesoro necesita para colocar sus instrumentos de deuda en el mercado, hoy el problema pasa por entender cuál es el premio que exige el mercado para optar por instrumentos en pesos con vencimiento posterior a noviembre de 2021.

 

Para que ese premio disminuya lo importante es generar certidumbre especialmente sobre la expectativa cambiaria. La clave para eso puede pasar por elecciones, el acuerdo con el FMI y los objetivos que plantee en términos de expansión monetaria, reservas y política cambiaria.