Las acciones tecnológicas vuelven a estar baratas: qué cambió desde el lanzamiento de ChatGPT
Las valuaciones del sector tecnológico del S&P 500 cayeron de 32 a 21 veces las ganancias futuras, mientras las estimaciones de beneficios aumentaron 20% en tres meses. La combinación vuelve a poner a la tecnología bajo la lupa de los inversores.
Por redacción
Las acciones tecnológicas atraviesan un momento particular: sus valuaciones se comprimieron significativamente mientras las expectativas de ganancias continúan mostrando fortaleza. Según Keith Lerner, director de inversiones de Truist, el ratio precio-beneficio a futuro del sector tecnológico del S&P 500 pasó de 32 veces en octubre pasado a aproximadamente 21 veces actualmente.
Con estos niveles, las valuaciones tecnológicas se encuentran prácticamente en el mismo punto en el que estaban cuando OpenAI lanzó ChatGPT en noviembre de 2022, lo que muestra hasta qué punto se redujo la prima que el mercado asignaba al sector.
La caída de las valuaciones ocurre pese a que las previsiones de resultados siguen siendo positivas. Lerner señaló que las estimaciones de ganancias futuras de las compañías tecnológicas aumentaron aproximadamente 20% durante los últimos tres meses, manteniéndose como las más sólidas entre los principales sectores del mercado.
El especialista, sin embargo, reconoce que persisten riesgos. Entre ellos aparecen las dudas sobre la denominada financiación circular y el ritmo de desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial. Aun así, considera que parte de esas incertidumbres ya está reflejada en los precios.
La prima de valoración relativa del sector tecnológico se ubica actualmente cerca del 9%, un nivel próximo al mínimo de la última década. Para Lerner, esta situación convierte a la tecnología en una oportunidad relativa dentro del mercado.
La compresión de las valuaciones también responde a un entorno financiero más exigente, marcado por la inflación persistente y los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro, que elevan las tasas de descuento y reducen el valor presente de las ganancias que las empresas esperan obtener en el futuro.
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ronda el 5%, un nivel que obliga a los inversores a revisar cuánto están dispuestos a pagar por compañías cuyo crecimiento depende de resultados futuros.
A esto se suma el enorme volumen de inversión destinado a inteligencia artificial. Gigantes tecnológicos como Meta y Amazon están comprometiendo aproximadamente USD 800.000 millones en gastos de capital vinculados con IA durante este año, aumentando las expectativas sobre el retorno que deberán generar esas inversiones.
El mercado también exige señales concretas de monetización. Más allá de los centros de datos, los fabricantes de hardware y los proveedores de software enfrentan posibles recortes en los presupuestos corporativos de tecnología y plazos más largos de lo esperado para convertir las inversiones en inteligencia artificial en ingresos.
Para Lerner, la situación actual no implica ignorar esos riesgos, sino evaluar cuánto de ellos ya está incorporado en las cotizaciones. La combinación de valuaciones más bajas y estimaciones de ganancias todavía crecientes diferencia al sector tecnológico del escenario de sobrevaloración que muchos inversores temen ante el avance de la inteligencia artificial.
El estratega considera que los inversores con posiciones reducidas en acciones deberían evaluar una mayor exposición a la renta variable, mientras que una corrección más profunda podría abrir una oportunidad para adoptar posiciones más agresivas.
En definitiva, el sector tecnológico presenta hoy una relación diferente entre precio y expectativas. Las acciones tecnológicas no están exentas de riesgos, pero sus valuaciones se acercaron a niveles observados en 2022 mientras las previsiones de beneficios mejoraron, un contraste que vuelve a colocar al sector en el centro del análisis de los inversores.
