Economía|23 de febrero de 2021

Impacto del cambio climático en la economía

Gran parte de las potencias mundiales y varias entidades financieras internacionales tomaron nota desde hace algunos años sobre el cambio climático y su efecto en la economía global. 

Por Leandro Rampoldi

 

“En la medida en que se usa, me temo que a menudo es para financiamiento ilícito. Es una forma extremadamente ineficiente de realizar transacciones, y la cantidad de energía que se consume para procesar esas transacciones es asombrosa", advirtió esta mañana durante una conferencia para New York Times la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, sobre el impacto negativo que tienen las criptomonedas para el medio ambiente. 

 

La opinión de Yellen, quien se convirtió en enero pasado en la primera mujer en estar al mando de la economía estadounidense, está relacionada -además de su visión sobre la ineficiencia de la moneda- en el gran impacto contaminante que tiene el mundo de las criptomonedas en el medio ambiente por su alto consumo de energía. 

 

Según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés), si el Bitcoin fuera un país, la moneda consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina. 

 

Esto de da porque el proceso de "minar" la criptomoneda se realiza a través de gigantescos servidores trabajan constantemente y no dejan de consumir energía.  "A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, aseguró Michel Rauchs, investigador del CCAF,  en una entrevista para la BBC sobre las consecuencias para el medio ambiente con el uso de las criptomonedas.  Y agregó: "Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad. Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente".

 

En ese marco, no sólo por el impacto negativo del Bitcoin mencionado por Yellen-tomándolo como disparador-, gran parte de las potencias mundiales y varias entidades financieras internacionales tomaron nota desde hace algunos años sobre el cambio climático y por qué este debe ser uno de los principales puntos a tener en cuenta de cara al futuro. 

 

La visión de la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, quien escribió en su cuenta de Twitter que el cambio climático no es solo un problema ambiental, sino que se trata de un problema económico, se alinea con la postura del flamante presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

 

El mandatario, quien asumió el Poder Ejecutivo del país norteamericano el pasado enero, resaltó e hizo eje de su campaña electoral la problemática del cambio climático.  El demócrata expuso en su plataforma el "Plan Biden para una revolución de energía limpia y justicia ambiental".

 

El programa del encargado de la Casa Blanca prevé una inversión de $1.7 billones de dólares durante los próximos diez años, aprovechando inversiones adicionales estatales y locales y del sector privado, para un total de más de $5 billones de dólares.

 

En ese sentido, Estados Unidos buscará lograr una economía de energía limpia al 100% y alcance emisiones netas cero a más tardar en 2050, unir al resto del mundo para enfrentar la amenaza del cambio climático y enfrentar el abuso de poder de los contaminadores que dañan de manera desproporcionada, entre otros. 

 

Por el lado de las entidades financieras, dado que cada vez son más las organizaciones e instituciones económicas que identifican el cambio climático como la mayor fuente de riesgo de financiero global, toman desde hace algún tiempo las recomendaciones de la Central Banks and Supervisors Network for Greening the Financial System (NGFS, por sus siglas en inglés) sobre el deber de las instituciones de garantizar la estabilidad y solidez financiera mundial. 

 

"La NGFS advierte que existe una gran probabilidad de que los riesgos financieros relacionados con el clima no se reflejen como es debido es las estructuras empresariales. Pero las organizaciones y las plataformas internacionales juegan un gran papel liderando acciones coordinadas a nivel mundial", detallaron desde el Foro.

 

"La NGFS advierte que existe una gran probabilidad de que los riesgos financieros relacionados con el clima no se reflejen como es debido es las estructuras empresariales. Pero las organizaciones y las plataformas internacionales juegan un gran papel liderando acciones coordinadas a nivel mundial"

La organización enumeró una serie de recomendaciones para que los bancos centrales, supervisores, políticos y entidades financieras mejoren su papel en la ecologización de la sistema financiero, la gestión del medio ambiente y la reducción de los riesgos relacionados con el clima.

 

Entre ellas, se destacan evaluar los riesgos financieros relacionados con el clima mapeando los riesgos físicos y de transición dentro del sistemaIntegrar los factores de sostenibilidad en la gestión del portafolio de los bancos centrales, superar carencias en la recolección de datos, crear conciencia y capacidad intelectual técnica para el intercambio de conocimientos, lograr la divulgación relacionada con el clima y el medio ambiente y apoyar el desarrollo de una taxonomía de actividades económicas.

 

"El cambio climático presenta riesgos financieros significativos que serían mitigados mediante una transición temprana y ordenada. Para asegurar esta transición, debe hacerse una trabajo analítico por parte de los bancos centrales y los supervisores con metodologías para identificar, cuantificar y mitigar el cambio climático", resumieron desde la organización en relación a los puntos que se deben trabajar de cara al futuro. 

 

"La evidencia es clara: el cambio climático es una grave amenaza para el crecimiento y la prosperidad, es clave a nivel macro, y las políticas macroeconómicas son clave para luchar contra el cambio climático", aseguró la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el pasado octubre en la reunión de la Coalición de Ministros de Finanzas para el Cambio Climático sobre las necesidad de incluir una agenda más relevante en temas de medio ambiente. 

 

Por el lado de los gobiernos, en 2015, las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lograron un pacto histórico en la lucha contra el cambio climático para acelerar e intensificar las acciones e inversiones destinadas a construir un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono.

 

El memorándum de entendimiento, más conocido como Acuerdo de París, agrupó a todos los países en una causa común y los movilizó para comenzar a realizar los esfuerzos necesarios para revertir el curso actual del calentamiento global.

 

El acuerdo, en su articulo número 2, advirtió e hizo un llamado para que en 2030 de logre “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.

 

En ese sentido, en el Acuerdo de París se acordó que cada cada quinquenio todos los países deben comunicar y mantener sus objetivos nacionales de reducción de emisiones. Además, todos los gobiernos deben poner en marcha políticas y medidas nacionales para alcanzar dichos objetivos. Así, se han presentado 190 planes de lucha contra el cambio climático que cubren alrededor del 99% de las emisiones de todas las Partes de la Convención.

 

Situación en Argentina

En el año 2020, el Gobierno Nacional comunicó que redobló el compromiso asumido con el Acuerdo de París y planteó una estrategia de reconstrucción nacional pospandemia basada en el desarrollo sostenible e inclusivo.  

 

Para 2021 Argentina trabaja en la elaboración de la Estrategia a Largo Plazo a 2050 y del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático de acuerdo a lo que establece la Ley n.º 27520.