Economía|22 de febrero de 2021

El Tesoro enterrado de Facundo Quiroga

El 16 de febrero pasado se conmemoraron 186 años de la emboscada que terminó con la vida del Caudillo riojano Facundo Quiroga. En las últimas décadas se ha revalorizado su rol histórico, su defensa del federalismo y su tenacidad como guerrero, pero pocos conocen la historia del enorme tesoro en monedas de oro y plata, conocido como “los tapados de Quiroga”.

Por Mariano Cohen

Presidente del Instituto Federal de Investigadores Numismáticos de la República Argentina, IFINRA www.ifinra.org

 

Juan Facundo Quiroga, natural de San Antonio, La Rioja, alcanzó fama mundial tras la edición de “Facundo, civilización o barbarie “, obra escrita por Sarmiento en 1845 desde su exilio, con el fin de desestabilizar a Rosas. Solo diez años antes, siendo referente nacional del federalismo, fue brutalmente asesinado en los campos de Barranca Yaco, Córdoba.

 

Quiroga nació en 1788. Su padre era terrateniente de importancia lo que en la época catapultaba a la gente a los principales puestos políticos en las provincias, impronta heredada por él. Ambos colaboraron activamente en la preparación de la columna riojana que cruzó Los Andes junto a San Martin en 1817.

 

A principios de 1820 cayó el Directorio junto al Congreso de Tucumán por la discrepancia general con la Constitución Unitaria de 1819 y cada provincia pasó a gobernarse por sí sola. En La Rioja, en octubre, asumió como Gobernador Nicolás Dávila, bisabuelo de Joaquín V. González (véase su obra “Mis Montañas” donde le dedica un capítulo) con el apoyo del ya comandante militar de la provincia, Quiroga. Juntos promovieron la minería en el Cerro Famatina y dando origen a las primeras monedas provinciales, pero en 1823 rompieron su alianza y Facundo asumió el poder provincial por unos meses para enseguida delegarlo. Aquí empieza su actuación como hombre fuerte de la provincia y su decisiva intervención en las acuñaciones de monedas de plata y oro riojanas, hecho que traería un conflicto insalvable con el entonces hombre fuerte de Buenos Aires Don Bernardino Rivadavia, quien promovía una compañía minera de capitales británicos.

 

A principios de 1826 Rivadavia, símbolo del partido unitario, fue erigido Primer Presidente de la Nación y promovió la creación del Banco Nacional con derecho para acuñar exclusivamente en todo el país, lo que llevó a que varias provincias, entre ellas La Rioja, le retiraran su reconocimiento para emitir. El General Lamadrid fue enviado a “poner orden” a las provincias, pero sería derrotado en varias batallas por el bando federal al mando de Quiroga, creando en él un rencor personal eterno. A mediados de 1827 Rivadavia renunció cayendo también el régimen presidencial por varias décadas.

 

El mando de Buenos Aires quedó en manos del federal Manuel Dorrego, apoyado por las provincias. La impronta de su gobierno fue insoportable para los sectores reaccionarios quienes, apenas terminada la guerra con Brasil, a fines de 1828, promovieron el golpe del General Lavalle quien lo derrocó y luego fusiló sin juicio previo, dando lugar a la parte más sangrienta de nuestras guerras civiles.

 

El General Paz marchó al Norte, ocupó Córdoba y envió a su gente a otras provincias, hasta llegar a poner bajo su ala a nueve de ellas, conformando así la “Liga Unitaria”

 

Los Tesoros riojanos

Quiroga, luego de varias derrotas, ordenó un éxodo en La Rioja, llevándose a sus pagos de los Llanos la maquinaria de la casa de moneda, la cual junto a sus cuantiosos ahorros formó parte de sus famosos “Tapados “.

 

Lamadrid ocupó la provincia con extrema crueldad y se hizo nombrar gobernador. Había recibido información sobre el tesoro que habría enterrado Quiroga en su retirada y se obsesionó con hallarlo. En agosto de 1830 dio con los tapados. Tomó 12 mil pesos con los que  rescató plata y oro en Chilecito y acuñó las monedas unitarias de 8 escudos y 8 reales de 1830, con la maquinaria también allí enterrada, la misma empleada para las monedas de oro y plata de 1826, 27 y 28 y quizás algunas de las anteriores. Lamadrid reconoció haber sustraído 40 mil pesos en total y Quiroga acusaba haber enterrado más del doble. Téngase en cuenta que en ese momento, 17 pesos equivalían a una onza de oro fino, por lo que podemos estimar según los números de Lamadrid, que el botín tendría un valor actual de más de 3 millones de dólares, pero si tomamos los de Facundo, ascendería a cerca de 7 millones de dólares actuales en monedas de oro y plata de cuño riojano, más la costosa maquinaría para seguir fabricando monedas.

 

 

Moneda de 2 Escudos de Oro de 1824. Acuñada en La Rioja.

 

Pronto el jefe de la Liga Unitaria Paz fue boleado (derribado de su caballo con el uso de boleadoras gauchas) en Santa Fe. Lamadrid quedó a cargo y fue totalmente derrotado por Facundo en Tucumán en noviembre de 1831, dejando el país en manos federales por varias décadas. Con su exilio en Bolivia terminó la guerra civil.

 

Poco después de la batalla, al pedir un salvoconducto para su esposa, Quiroga la envió con la siguiente nota: "Me viene Ud. ahora recomendando a su familia, como si yo necesitase de sus recomendaciones para haberla considerado como lo he hecho; agregando en dicha su carta, consideraciones que  dice prestó la mía en San Juan, así como a mi señora madre en los Llanos, pero sin acordarse de la pesada cadena que hizo arrastrar a mi anciana madre en La Rioja... Mas yo me desentiendo de eso y no he trepidado un momento en acceder a su solicitud; y esto no por la protesta que usted hace, sino porque no me parece justo afligir al inocente".

 

"Usted sabe muy bien que tengo sobrada razón para no dar crédito a su palabra, pues tengo muy presentes las protestas que me hizo en el año veintisiete para que le allanara el camino y poder regresar al seno de su familia; lo hizo y no me pesa, aún cuando usted se haya portado del modo más perverso, que usted me hiciese la guerra y procurase mi exterminio, nada tenía de extraño, puesto que estábamos divididos en opinión, pero que usted me insultase fingiendo comunicaciones, son acciones propias de un alma baja".

 

"Adiós, general, hasta que nos podamos juntar para que uno de los dos desaparezca, pues que esa es la resolución inalterable de su enemigo. Juan Facundo Quiroga".

 

Cuando Lamadrid se enteró que Quiroga permitió el viaje de su familia le contestó: "...Usted general podrá ser mi enemigo cuanto quiera, pero el paso que ha dado de mandarme a mi familia la cual espero con ansia, no podré olvidarlo jamás".

 

Lamadrid volvió a las andadas en 1840 como jefe de la Coalición del Norte, irónicamente junto a Tomas Brizuela, lugarteniente de Quiroga. En 1852 participó de la batalla de Caseros a las órdenes de Urquiza y como unitario verdaderamente convencido luego apoyó la revolución que separó a Buenos Aires de la Confederación Argentina. Permaneció allí donde escribió sus memorias y falleció en 1857.

 

En los últimos años, el museo numismático Janson del BCRA tuvo una sala dedicada exclusivamente a los “Tapados”, que contó con gran repercusión y en la cual se exhibían piezas similares a las del tesoro riojano. Ojalá pueda repetirse en el futuro con este u otros temas gracias a la irrepetible colección que le fue donada en 2017.

 

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