Mercado|05 de abril de 2021

Mitos a la hora de invertir en Bolsa

Por Nahuel Lozano

Trader de análisis técnico - Experto en el Mercado de Capitales del IAMC

 

Ya sea por desconocimiento o por una mala experiencia, mucha gente se aleja de las operaciones en la Bolsa de Valores debido a mitos o prejuicios sobre este tipo de inversión. En el siguiente informe, se busca desmitificar y echar luz a algunas de las mayores trabas con las que se encuentran los posibles inversores a la hora de pensar en el mercado de capitales.

 

La Bolsa es una timba

La famosa timba financiera. Esta afirmación es tan común como desacertada, ya que la Bolsa no es una timba, ni funciona relativamente parecido a como lo hace un casino. Se plantea que los inversores apuestan por una empresa y esperan a que la suerte esté de su lado para conseguir rentabilidades. Afortunadamente, la Bolsa es exactamente todo lo contrario. Tanto la empresa como el inversor tratan de asegurarse que van a ganar dinero en el Mercado. El proceso de inversión desde la perspectiva de una empresa que sale a cotizar en Bolsa es muy parecido al de un préstamo. La empresa sale a buscar accionistas, es decir socios, mediante la venta de sus acciones al público inversor. Pero el precio de cada acción depende pura y exclusivamente de las expectativas que esa empresa logre proyectar en los ahorristas, desde sus propios libros contables y las ganancias netas de la empresa, hasta el sector y las perspectivas macroeconómicas por las que pueda atravesar el país. Los inversores no van a pagar lo mismo por una acción de Coca-Cola, que por una acción de Comercial del Plata. Si la empresa es seria, proyecta confianza y, fundamentalmente, es rentable a lo largo del tiempo, más inversores se sentirán atraídos por la propuesta, lo que hace aumentar la demanda y subir el precio de las acciones. Ahora bien, del lado del inversor, lo que podemos apreciar es que la única preocupación es la rentabilidad que puede ofrecer invertir en dicho instrumento. Esto se alimenta de las expectativas que suscita la empresa, mediante la ley de oferta y demanda. Pero el inversor tiene un as en la manga para proteger sus inversiones. Existe una batería de instrumentos denominados derivados que pueden resguardar la inversión mediante la cobertura de sus posiciones en el Mercado, como los contratos de futuros y opciones. En conclusión, "apostar" por un instrumento de inversión sin conocer de antemano todas las variables y posibles escenarios que este pueda presentar, es tirar una moneda al aire. El público inversor toma demasiado en serio su dinero como para dejárselo al azar.

 

Invertir en el Mercado de Capitales es para expertos

Otro mito común. Se cree que los inversores en Bolsa son personas muy inteligentes e hiper-capacitadas, lo que los habilita a arriesgar su dinero en la Bolsa. Es decir, que el Mercado es sólo para gente que sabe lo que hace. Esto, en cierto punto, es verdad y mentira a la vez. Si bien es verdad que es necesario aprender ciertas técnicas e incorporar determinados conocimientos para poder generar rentabilidades, es falso que sea extremadamente difícil adquirir los conocimientos necesarios. Existen cursos, capacitaciones y hasta certificaciones que sirven para educar y generar nuevos inversores cada vez más formados y especializados en finanzas, que son capaces de administrar de la mejor manera el capital. Obviamente, si una persona nunca se informó o capacitó sobre el Mercado de Capitales, no sabrá qué es un indicador de fuerza relativa, o cómo se calcula la TIR de un bono. Son tecnicismos y conocimientos que son útiles a la hora de operar, pero no son requisitos inexorables para comenzar a invertir. La inversión en Bolsa no está limitada a personas con las capacidades necesarias desarrolladas. La capacitación tampoco es requisitito excluyente, pero es deseable para comprender mejor los procesos de inversión y algunos tipos de análisis que ayudan a la toma de decisiones. Pero al contrario de la opinión general, para aprender a operar solo basta con interesarse, poner voluntad en aprender, y arriesgarse a probar lo aprendido en el mercado real. Desde Bull Market Brokers se incentiva a la capacitación bursátil de la sociedad y se brindan conocimientos de buen nivel de forma gratuita. 

 

No hay mejor inversión que los ladrillos

Es imposible evitar escuchar consejos de este tipo. Ahorrar hasta poder comprar un departamento o sacar un arriesgado préstamo hipotecario. Y si ya tenemos casa propia, comprar una segunda propiedad para alquilar y vivir de rentas. El real estate, como se conoce a la inversión en bienes raíces para luego conseguir beneficios con el alquiler de dicho inmueble, es una de las tantas maneras de invertir el dinero fuera de la Bolsa. Se puede alquilar una propiedad y que genere ingresos por sí sola. Pero el principal problema es que se  ignoran los altos costos que conlleva tener una inversión de este tipo. Reparaciones, impuestos, remodelaciones, el desgaste propio de la vivienda y hasta la comisión que cobran las inmobiliarias por la compra y el posterior alquiler de la propiedad. Debido a todos estos gastos, la rentabilidad de la inversión no es precisamente la mejor. Tiene pros y contras, pero, indudablemente, si la inversión en Bolsa fuera tan conocida como la inversión en el sector inmobiliario, la mayoría de las personas acabarían invirtiendo más dinero en acciones y bonos que en propiedades. La diferencia de rentabilidad es enorme, ya que las acciones son instrumentos que pueden ofrecer grandes rentabilidades, mientras que los ladrillos se quedan muy por detrás.