Invertir en Bolsa ya no es cosa de ricos

Hoy en día, dedicar parte de nuestros ahorros a invertir en los mercados financieros ya no es una actividad exclusiva de los grandes empresarios o millonarios.

Por Gonzalo Andrés Castillo

 

Históricamente, ya sea en series, películas, libros o incluso en la vida real, invertir en el mercado de valores ha sido una actividad asociada a las grandes fortunas, al mundo empresario, a los ricos que se codeaban con las personalidades más importantes del mundo. Actualmente, gracias al correr del tiempo y al avance de la tecnología, esta fascinante disciplina puede ser desarrollada por cualquier clase de persona, independientemente de su situación socioeconómica, de sus estudios o de su red de contactos.

 

Todos pueden acceder a la bolsa

Hace algunos años (no muchos), tanto a nivel local como internacional, para poder invertir en la bolsa era necesario realizar un trámite presencial y cumplir una serie de requisitos legales y financieros. Dicho proceso no solo tardaba varios días, sino que también era costoso y excluía a millones de personas. Hoy en día, abrir una cuenta comitente no solo puede hacerse en cuestión de minutos (literalmente), sino que en muchos casos las sociedades de bolsa (Agentes de Liquidación y Compensación, como se denominan ahora) no demandan un mínimo de dinero para poder operar en los diferentes mercados, por lo que comprar bonos, acciones o, en muchos casos, suscribir a Fondos Comunes de Inversión es posible desde $100.

 

Evidentemente, quien opere con montos tan bajos no tendrá la capacidad de crear un capital que le permita mejorar su calidad de vida, sin embargo, permite que la entrada a este apasionante mundo de la bolsa sea más accesible, y, tal vez, esos $100 iniciales despierten una confianza que lleva al ahorrista o inversor a depositar más y más dinero, logrando alcanzar, ahora sí, un monto capaz de generar un interesante flujo o valorización que mejore la situación financiera personal en un futuro.

 

Los jóvenes tienen más oportunidades que antes

Si bien en países como Estados Unidos es normal que los padres les hablen de acciones y bonos a sus hijos, lo cierto es que en Argentina, producto de una falta de educación financiera, lo normal es que se incite a comprar dólares o a ahorrar lo suficiente como para adquirir un inmueble y colocarlo en alquiler, obteniendo una renta que, a día de hoy, es extremadamente baja. De esta forma, los mercados financieros pasan a segundo (o tercer) plano.

 

Por fortuna, gracias a la ambición de las nuevas generaciones, que no solo buscan tener una vida más libre y ganar más dinero, sino también cambiar el mundo, los jóvenes de hoy en día dedican parte de su tiempo en internet a buscar alternativas que les permitan cumplir estos tres objetivos, topándose, así, con el mercado de capitales.

 

Por otro lado, gracias a la masificación de plataformas o aplicaciones que incentivan al usuario a comprar activos financieros y a las redes sociales que continuamente hablan del tema, el mercado comenzó a mutar, a crecer y a mejorar, brindándole a todos los inversores nuevos instrumentos y un mayor volumen de operaciones, por ende una mayor liquidez. Y acá es donde entran en juego los populares Cedears (Certificados de Depósito Argentinos), instrumentos que pueden comprarse tanto en pesos como en dólares; equivalen a comprar la acción subyacente, la cual cotiza en mercados internacionales, y siguen la evolución del dólar CCL.

 

Como resultado, se obtiene una cobertura ante una eventual devaluación del peso frente al dólar, se sale del riesgo argentino y se accede a un flujo de dinero en dólares que, en muchos casos, se distribuye parcialmente de manera periódica a través de los dividendos.

 

Esto significa que, si bien no se trata de una recomendación, un usuario medio puede comprar un Cedear de, por ejemplo, The Coca-Cola Company que no solo le paga dividendos en dólares, los cuales se depositan automáticamente en la cuenta del bróker, sino que también gozó de una respetable estabilidad con tendencia alcista a lo largo del tiempo, en lugar de estar atado a los activos argentinos que se caracterizan por tener una alta volatilidad y una tendencia de largo plazo que no siempre favoreció al inversor. Y este último punto se relaciona con el siguiente tema.

 

La importancia de invertir a largo plazo

Hace poco tiempo, escribí un artículo centrado en la importancia de invertir a largo plazo, en el cual decidí consultar con un experimentado operador de mercado y docente en importantes instituciones, sin embargo, me voy a tomar el tiempo de explicar, brevemente, por qué una persona debería empezar a invertir cuanto antes y tener la paciencia suficiente como para no desarmar sus posiciones en periodos cortos de tiempo.

 

En los mercados financieros, el principal factor por el cual un activo se diferencia de otro es la volatilidad, término que hace referencia a cuánto varía el precio de un activo en un periodo de tiempo determinado, independientemente de su tendencia principal. Esto significa que, por ejemplo, la cotización de un activo puede subir o bajar muy bruscamente si su volatilidad es alta o mantenerse más estable si es baja.

 

Por fortuna o por desgracia, las acciones son ineficientes en el corto plazo, pero muy eficientes en el largo, por lo que, a mayor tiempo que uno las tenga en cartera, mejor (dejando de lado la operación de corto plazo o trading ya que esto requiere de una gestión activa y un fuerte control emocional).

 

Si, además, tenemos en cuenta del poder de la capitalización compuesta frente a la capitalización simple, podemos llegar a la conclusión de que, cuanto antes compremos acciones de calidad y las mantengamos a lo largo del tiempo, obtendremos un mejor resultado financiero que nos permita mejorar nuestra calidad de vida. Para comprender bien la diferencia entre simple y compuesto, supongamos el siguiente escenario: aplicando interés simple, USD 100.000 invertidos a un 10% durante 30 años devuelven como resultado USD 400.000. Mientras que la misma inversión, reinvirtiendo las ganancias, devolvería un capital total aproximado de USD 1.744.940.

 

En conclusión, a diferencia de hace muchos años, hoy en día un joven o cualquier persona puede acceder a los mercados financieros sin importar el dinero del que disponga, de manera rápida y sencilla y sin tener la limitación de tener que invertir solo en activos argentinos altamente volátiles que no generan una renta en moneda dura. Visto de esta forma, la bolsa deja de ser visto como un juego y se convierte en una gran herramienta para incrementar nuestro capital y así poder vivir mejor.