Empresas|08 de abril de 2021

El sector espacial, una puerta al futuro

Por Esteban Barsky

Asesor Financiero Global

 

El 21 de julio de 1969, uno de los sueños del hombre se vio materializado a través de la misión del Apollo 11 y su llegada a la luna, cuando el mundo presenció por televisión el momento en que el comandante Neil Armstrong se convertía en el primer humano en pisar la superficie del satélite terrestre.

 

El alunizaje se dio en el contexto de la guerra fría, donde los Estados Unidos y la URSS competían en la carrera espacial. Gracias a ella se lograron grandes hitos como lo fue el lanzamiento del Sputnik I en 1957, siendo la primera nave en alcanzar la órbita terrestre; la misión del Sputnik II que convirtió a la perra Laika en el primer animal en viajar el espacio; así como también la misión de acoplamiento de la nave Soyuz y el Apollo 18 (1975), considerada como el fin de esta competencia entre Oriente y Occidente.

 

Desde entonces, la exploración espacial ha realizado un giro de 180 grados donde el sector privado está tomando un papel cada vez más importante. Ya adentrados en la década del 2000, la NASA comenzó a desarrollar un programa de cooperación público-privada donde el ente público se convierte en una suerte de “contratista” de empresas privadas que asumen el desafío de materializar los proyectos de la NASA.

 

El enfoque de estas compañías, en cuanto a la exploración espacial, es diferente del sector público: se entiende que el negocio no será redituable si se mantienen los costos tradicionales. Uno de los métodos a través del cual han logrado abaratar los costos de las misiones espaciales fue la reutilización de los cohetes enviados: una vez lanzados, reingresan a la atmosfera terrestre para aterrizar en una plataforma y luego, con un cambio de combustible y algunas refacciones, se encuentran listos para volver a órbita.

 

SpaceX fue la primera empresa privada en realizar una misión conjunta con la NASA. La empresa de Elon Musk envió en 2020 la nave “Crew Dragon” a través del cohete Falcon 9 (que luego aterrizó exitosamente en la cubierta de vuelo de un buque), permitiendo trasladar a sus astronautas hacia la Estación Espacial Internacional.

 

A su vez, producto de un proyecto de SpaceX, nació Starlink, un programa que busca la creación de una constelación de satélites de internet, para proporcionar conectividad de banda ancha en áreas poco accesibles, así como también para ofrecer un servicio a precios competitivos en las grandes ciudades.

 

Si bien Elon Musk es quien acapara la mayor parte de las miradas, no es el único magnate que se encuentra en la carrera por la conquista del espacio. Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, creó en el año 2000 Blue Origin que cuenta con el apoyo financiero de su creador. Bezos se ha comprometido a vender al año hasta 1.000 millones de dólares en acciones de su empresa para financiar a Blue Origin.

 

Por otro lado, el tridente de magnates en la industria espacial lo completa Richard Branson, fundador de Virgin Galactics, empresa que aventaja a sus rivales en cuanto a vuelos espaciales comerciales y que tiene como objetivo realizar unos 400 viajes privados por año.

 

De esta forma, la democratización del espacio ha generado un proceso de apertura a nuevos actores y oportunidades de negocio. Grandes empresas, así como también Startups, están explotando el espacio como un medio para generar datos que luego procesan y comercializan.

 

Uno de los startups que ha tenido éxito es Rocket Lab. Con sede en Nueva Zelanda y fundada en 2006, comenzará a cotizar en bolsa a partir del segundo semestre de 2021. Desde sus inicios, la compañía neozelandesa se ha enfocado en el segmento de los mini satélites en lugar de misiones tripuladas o el envío de satélites de gran tamaño. Hasta la fecha, ha logrado transportar con éxito 97 satélites al espacio.

 

Incluso, el desarrollo del sector espacial ha llegado a Argentina de la mano de Lia Aeroespace, primera empresa privada Argentina que tiene como misión construir cohetes espaciales para transportar pequeños satélites al espacio. Luego del éxito del Zonda 1.0, lanzado desde la provincia de Buenos Aires, buscan desarrollar un vehículo con capacidad de cargar hasta 150 kg en órbita baja terrestre antes de terminar el año 2024.

 

Así, las empresas espaciales representan una gran apuesta debido a que las mismas se encuentran en las etapas iniciales del desarrollo de un sector todavía no explotado, donde pocas empresas triunfarán y muchas quedarán en el camino. Es por ello que, antes de aumentar la exposición al riesgo en empresas o índices relacionados a la industria espacial, debería de consultar con un profesional con el fin de conocer los riesgos y alternativas de inversión.

 

Si bien son pocas las empresas cotizantes a las cuales hoy se pueden acceder, en la industria financiera ya se están adelantando a lo que podría ser una nueva tendencia y han comenzado a desarrollar instrumentos en los cuales se puede invertir en el sector de manera diversificada y es posible que a medida que la tendencia se consolide, aparezcan cada vez más alternativas de inversión para aquellos que estén dispuestos a apostar a un segmento prometedor, pero de alto riesgo.

*Disclaimer legal: Tenga en cuenta que existen riesgos asociados con la inversión en valores, incluida la posible pérdida de capital, de conformidad con la Norma FINRA 2210 (d)(1)(A)